Hace un año, Ford retiró de las calles 421 mil camionetas Escape en los Estados Unidos para solucionar un problema en el acelerador, que podía quedarse trabado imposibilitando desacelerar. “Tomamos la seguridad de nuestros clientes en serio y continuamente evaluamos nuestros procesos para realizar mejoras”, dijo Ford en aquel momento.
Pero esa declaración parece apenas una frase armada teniendo en cuenta que, según las investigaciones de la Administración Nacional para la Seguridad del Tránsito en las Carreteras (NHTSA, por su sigla en inglés), Ford sabía del problema desde un año antes de alertar a los propietarios de los vehículos y a la agencia.
“Es crítico para la seguridad del público conductor que las automotrices comuniquen cuestiones de seguridad rápidamente y de manera directa”, dijo un portavoz de la NHTSA.
La multa, la más alta permitida en una primera instancia, es la misma pagada por Toyota a finales del año pasado por no retirar del mercado a tiempo los vehículos con problemas en el acelerador.