InicioNoticias“Vagos y conflictivos”: ¿hay una “Generación K” de jóvenes profesionales?

“Vagos y conflictivos”: ¿hay una “Generación K” de jóvenes profesionales?

Este caso no se puede generalizar a todos los jóvenes profesionales, pero Imagen lo tomó como punto de partida y consultó a empresas y a agencias para saber cuál es su opinión acerca de la nueva generación de comunicadores.

¿Hay una nueva generación a la que se podría llamar en Argentina “Generación K” por la era kirchnerista? ¿Es más reacia al sacrificio y conflictiva que generaciones anteriores de jóvenes profesionales?

“Si lo comparo con mi situación cuando empecé a trabajar, hace 15 años, la diferencia es muy grande”, apunta el propio Loiácono. él ve arrogancia, soberbia y desgano como algunos de los síntomas que padecen varios de los estudiantes o recién graduados que han pasado por su agencia recientemente. “En general, veo que falta sacrificio y hay mucha ausencia laboral”, apuntó José Loiácono, socio gerente de íconos Comunicaciones. Otro elemento negativo que destaca Loiácono, que tiene entre sus tradicionales clientes a la cámara forestal Afoa, es una cierta tendencia al resentimiento clasista, fruto de la ideologización en la mayoría de las universidades estatales que impera desde la era kirchnerista.

Marcelo Altuna, socio gerente de Personally, también se suma a esta corriente: “A la gran mayoría de los nuevos empleados les cuesta arrancar; el desafío del empleador está en encontrar a los que saben o tienen el toque distinto”. Para Federico Ovejero, vicepresidente de comunicaciones corporativas en Latinoamérica para Unilever, las diferencias existen pero hay que capitalizarlas: “Las nuevas generaciones tienen habilidades para aprovechar y combinar con las visiones de empleados más viejos; sabemos que hay otras exigencias y comodidades, pero desde las empresas también nos toca adaptarnos”.

Para los entrevistados, quienes no pueden quedar afuera de este balance son las instituciones encargadas de educar y formar a las nuevas generaciones. “Muchos chicos vienen con un mar de conocimiento pero con poca profundidad”, considera Ovejero, quien también cree que las universidades deben ayudar a que los estudiantes de comunicación entiendan cómo funcionan los negocios en el rubro. Altuna habla de “mucha cantidad y poca calidad”, en referencia a las ofertas de instituciones educativas, y dice que “los profesionales no salen formados como corresponde”. Por su parte, Loiácono pone el foco en el ámbito laboral y rescata la función “formadora” que puede tener la empresa para el joven profesional.

La experiencia de los entrevistados indica que hay mucho por aprender, pero ¿cuáles son los consejos que pueden dar? Loiácono indica un perfil de empleado ideal: “En las relaciones pública, el empleado exitoso es el que sabe atender los clientes de principio a fin y conseguir nuevas cuentas”. Para Altura, aquel comunicador “informado, curioso, flexible, comprometido y conectado con todo lo que mejore su mirada del negocio” es el que se destacará de entre los demás. Rescatar a las nuevas generaciones como vehículo para comunicarse con el público fresco es lo que hace Ovejero: “la respuesta inmediata que pueden lograr a veces tiene más valor que la respuesta profunda”.

Para Alicia von der Wettern, socia de Marcelo Altuna y fundadora de Personally, “antes los pasantes y jóvenes empleados vivían para el trabajo, hoy viven mientras trabajan”, explica la profesional. Según su visión, los jóvenes traen menos compromiso y menos disposición para el sacrificio. Sin embargo, todo tiene su lado positivo: “Los chicos están más preparados para hacer varias tareas al mismo tiempo y, si bien son más exigentes con sus tiempos libres y están menos dispuestos al sacrificio, también son mucho más emprendedores que las generaciones anteriores”.

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