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Qué hay detrás de la campaña “universitaria” del líder sindical Moyano para mejorar su imagen

 

Seduciendo a la clase media: Moyano en la UP. A la derecha, el coordinador Marconi y el vocero Plaini

Por Diego Dillenberger.-

Figura entre los dirigentes de peor imagen de la Argentina: el polémico jefe de la central sindical argentina CGT, Hugo Moyano, es codiciado para enfrentar mediáticamente por casi todos los políticos, sean de la oposición o del propio kirchnerismo gobernante. Todos buscan rédito simbólico perfilándose positivamente ante la opinión pública pegándole al líder camionero y su irrefrenable sed de llevarse puesto al país.

Pero desde que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner empezó a sumar adhesiones colocándose también ella en el papel de víctima de los atropellos del sindicalismo, Moyano vio que el escasísimo capital de credibilidad que le quedaba en la cuenta se le esfumaba y acudió a ayuda en PR. En general, la imagen negativa del sindicalismo argentino, en general, supera el 85 por ciento.

La estrategia quedó en evidencia cuando, la semana pasada, tuvo una inesperada aparición en la Universidad de Palermo con una inmensa repercusión mediática. La Facultad de Periodismo, dirigida por el prestigioso Pablo Mendelevich, fue host de una conferencia ante alumnos en la que el gritón Moyano habló con tono calmo, simpático, reflexivo e irónico: «Algunos creen que soy candidato a la cárcel», fue una de sus ocurrencias frente a los alumnos y docentes de la universidad que los medios más citaron. Junto a los alumnos había un importante contingente de medios, entre los que estaban desde la cadena árabe Al Jazeera, el Wall Street Journal y, por supuesto, todas las cadenas locales de noticias, agencias y diarios.

Obtuvo 60 notas en la prensa gráfica argentina, según la base de la auditora Reporte Informativo. Fue tapa de casi todos los diarios del país, y la conferencia se siguió reproduciendo durante 48 horas en la TV y radios.

La Universidad de Palermo también tuvo rédito: logró la máxima exposición mediática en su historia gracias a la conferencia de Moyano.

Sin embargo no se trató de una táctica de marketing de la universidad, sino de un nuevo e impensado asesor de comunicación: el polifacético y mediático ex árbitro de fútbol Guillermo Marconi. En su función hasta ahora poco conocida de secretario general del sindicato de empleados de universidades privadas, el abogado y polemista de TV (que también dirige una asociación de árbitros de fútbol) está planificando la estrategia de enmarcar al polémico líder sindical en el ámbito académico. Después de la Universidad de Palermo seguirían en los próximos días otras dos de las principales universidades privadas: la del Salvador y la de Belgrano serán las escalas para restañar su destruida imagen pública.

Marconi confirmó que es «coordinador» de la estrategia de mejoramiento de la imagen del líder sindical, pero no jefe de prensa de Moyano. Ese rol está en manos del jefe gremial de distribuidores de diarios, Omar Plaini, secretario de prensa de la CGT.

El abogado y ex referee Marconi es conocido por ser panelista del tradicional programa humorístico Polémica en el Bar (Canal 9) y también se lo recuerda como filósofo teológico por un desaparecido ciclo de reflexiones con el padre Guillermo Marcó «Marcó y Marconi». Para el público futbolístico también es famoso por sus opiniones siempre listas como jefe gremial de los árbitros.

Aunque la Universidad no lo confirmó, a pedido del ex referee, Mendelevich convocó a Moyano en el marco de un ciclo de conferencias con políticos. Recientemente había pasado por el claustro el ahora candidato a alcalde porteño por el kirchnerismo, Daniel Filmus, y el jefe de gabinete nacional, Aníbal Fernández.

«Aceptamos cámaras y periodistas, pero solo los alumnos, docentes o yo mismo podíamos hacer preguntas», explica el periodista y escritor Mendelevich. «Se trataba de un acto académico y no debía convertirse en conferencia de prensa», dijo y subrayó que el líder sindical «respondió sin concesiones» y que los alumnos quedaron «encantados».

Moyano, luego de haberles disputado durante años afiliados y fondos para el gremio camionero, que conduce su hijo Pablo, y de haber acosado con paros y extorsiones a su principal aliado e impulsor, el gobierno kirchnerista, debe enfrentar a la furia de la Justicia extranjera y local, el rencor de Cristina Kirchner y, sobre todo, la enorme desconfianza que generó en buena parte de los sindicatos por sus avances ilimitados sobre sus colegas.

El mayor riesgo para Moyano ahora es ir preso, ya que tiene encima como mínimo dos causas: una por presunto lavado de dinero, de la Justicia suiza por su sospechada propiedad de la empresa de recolección de basura Covelia, y otra por la Justicia argentina, en el marco de la investigación a diversos gremios por estafa al estado por parte de las obras sociales sindicales. Ante los avances de la justicia argentina, habitualmente muy dependiente de la voluntad del gobierno, Moyano intentó usar el poder de sus huestes camioneras para frenar al gobierno y, de paso, exigirle lugares en las listas legislativas para las próximas elecciones. Se sospecha que el líder sindical aspira a obtener la inmunidad de un cargo legislativo, pero ningún candidato quiere en su boleta al capo sindical que el gobernador de Salta llamó recientemente en lunfardo argentino «piantavotos».

Moyano fue el principal aliado y sostén de Néstor y Cristina Kirchner, y obtuvo un inmenso poder político y económico gracias a ellos. Pero ahora el kirchnerismo, que se dispone a conservar el poder en las elecciones de octubre, intuye que la mala imagen de Moyano puede ser usada en su contra por la oposición en la campaña y busca desesperadamente separarse de su antiguo aliado, sin que se note demasiado. La cárcel podría ser una de las salidas del gobierno para desprenderse definitivamente de él. Moyano busca ahora reconstruir lazos rotos con la opinión pública que desconfía del sindicalismo y acompaña las presuntas intenciones kirchneristas de llevar al polémico sindicalista tras las rejas. ¿Funcionará o es demasiado tarde para pensar en la imagen?

Por las dudas, Moyano no deja el frente legal librado al azar y, según los medios argentinos, ya habría contratado al más polémico de los abogados penalistas del país: Mariano Cúneo Libarona.

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