Transparencia Internacional, la organización anti-corrupción a la que la Siemens auspiciaba y de la que formaba parte, literalmente echó al consorcio alemán hasta tanto se aclaren las sospechas.
Algunos analistas ya hablan de que la historia de la corrupción de gobiernos por parte de grandes contratistas multinacionales cambiará a partir del caso Siemens. En Alemania los medios se preguntan cuánto sufrirá la buena imagen del país y sus exportaciones a causa de este escándalo.
Mientras tanto, el gigante tecnológico alemán parece no estar dando en la tecla con la estrategia de comunicación para resolver el peor problema de imagen en más de un siglo y medio de exitosa historia empresaria.
«Los problemas de imagen derivados de casos de corrupción son los más difíciles de resolver», dijo al Update de IMAGEN un ex empleado de la empresa alemana con grandes conocimientos en comunicación institucional».
Siemens estaría descuidando seriamente uno de los principales flancos a tener en cuenta en toda crisis empresaria: la comunicación interna. «Los empleados no se pueden enterar por los diarios de qué está pasando en su empresa, y eso es lo que está haciendo hoy Siemens», explicó el ex ejecutivo que sigue manteniendo contacto con ex colegas de la empresa en Alemania, que actualmente emplea a medio millón de personas en todo el mundo.
El ex empleado también recalcó que una crisis tan grave requiere de «chivos expiatorios» para salvar ala institución. Hastael cierre de esta edición, el presidente del directorio Heinrich von Pierer no daba señales de estar dispuesto a inmolarse para salvar la imagen de la Siemens.
El experto estima que, dependiendo de cómo aplique Siemens la comunicación en este caso, la empresa podría requerir al menos cinco años en subsanar el problema de imagen a nivel mundial.
¿Qué llevó a que la crisis se agrave día a día? La prensa alemana consigna pagos a diversos ministerios griegos para la adjudicación de obras de infraestructura para los Juegos Olímpicos de 2004. También se han mencionado operaciones irregulares en países de áfrica, Asia, Europa del Este y el Caribe. La fiscalía de Munich estima que el monto de la defraudación ascendería, como mínimo, a 200 millones de euros. En muchos casos, el blanqueo del dinero se habría hecho a través de pagos a consultoras y asesores, o desviándolo hacia empresas o bancos en Austria y Suiza.
En 1999, el gobierno alemán ratificó junto con otras naciones industrializadas un convenio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por el cual se compromete a no obtener contratos en el extranjero a través del pago de sobornos. Anteriormente estos pagos irregulares se entramaban en la actividad financiera de muchos consorcios germanos de manera poco menos que abierta. Hasta 1999, las empresas alemanas podían, incluso, deducir estos sobornos de los impuestos.
El escándalo de Siemens indica que, pese a las modificaciones legales, los arreglos entre los funcionarios de numerosos países y los ejecutivos de los grandes consorcios no han perdido vigencia.
La pregunta que ahora ocupa a la prensa alemana es hasta qué punto el directorio central de Siemens estaba al tanto de lo que ocurría; y si un hipotético desconocimiento exime a la cúpula de responsabilidad. Todo apunta a pensar que el sistema de sobornos llegaba hasta muy arriba dentro de la estructura jerárquica de la empresa. Así lo confirmó la justicia alemana al detener el 12 de diciembre a Thomas Ganswindt, quien hasta septiembre había estado a cargo de Siemens-Com.
Ganswindt estaba llamado a ser, según muchos, el sucesor natural de Heinrich von Pierer al frente de este robusto imperio, el mayor consorcio electrónico de Alemania.
En enero de 2005, después de 13 años de estar al frente de Siemens, Heirich von Pierer dejó la presidencia del consorcio. Su nombre, que ya antes había sonado para el cargo de presidente federal de Alemania, entonces se mencionó como posible candidato a ocupar el ministerio de Economía; pero prefirió asumir al frente del consejo de supervisión de Siemens. El código alemán de buen gobierno empresario considera que esta práctica no es recomendable.
Propios y extraños le reconocen a Pierer su labor de lucha contra la corrupción dentro de Siemens. Dice estar preocupado en limpiar la «mancha de corrupción». El hombre, de 65 años, se niega a renunciar. «Hemos actuado de buena fe y ahora nos atenemos a las consecuencias», ha declarado. A su juicio, un grupo de trabajadores se confabuló para violar todos los controles internos de la empresa.
Hasta el momento, la fiscalía de Munich no ha llamado a Pierer a declarar, ni siquiera en calidad de testigo.
el sistema parece haber funcionado de manera aceitada. Incluso el departamento de control interno de Siemens, que debería prevenir la corrupción, fue convenientemente anulado. Una carta de 2004, dirigida por este departamento hacia sus superiores, alertaba acerca de extraños procedimientos de pago. Michael Kutschenreuter, exmanager de Siemens-Com, quien se halla bajo prisión preventiva, dijo haber comunicado el tema al entonces jefe de finanzas, Heinz-Joachim Neubürger. éste le dijo que tomaría cartas del asunto. Días después, el departamento de control interno se disculpó por el «error», atribuido al «excesivo celo» de un empleado joven. En mayo de este año, Neubürger renunció sorprendentemente a su puesto.
Según consigna el semanario Der Spiegel, ya en 2001 un grupo de empleados y asesores externos habría puesto sobre aviso a sus superiores de las enormes sumas de dinero que fluían hacia empresas desconocidas. Nadie los escuchó. Algunos directivos, como el actual jefe de finanzas, Joe Kaeser, niegan haber estado al tanto de algo así. El detenido Thomas Ganswindt, sin embargo, reconoció ante la justicia que había fondos que se «derivaban» y que no servían para el enriquecimiento personal de los empleados.
El ex empleado experto en comunicación de la Siemens sostiene que la máxima dirección de la empresa no está asumiendo cabalmente la culpa públicamente, lo que estaría agravando la percepción de deshonestidad.
Sólo cuando la comisión de supervisión bursátil estadounidense (SEC) dio muestras de querer intervenir en la investigación, Siemens reconoció la existencia de pagos dudosos, entre 1999 y 2006, por un monto de 420 millones de euros. El consorcio corrigió su balance 2005/2006. Pagó al fisco alemán 168 millones de euros en concepto de impuestos adicionales.
El lunes 11 de diciembre, Siemens presentó un documento ante la SEC. Las acciones del consorcio alemán cotizan en la bolsa de Nueva York desde 2001.
De comprobarse que los sobornos también llegaron a Estados Unidos, podría verse en serios problemas, ya que éstos están expresamente penados por una ley de 1977. Eso significa que la firma en Munich podría recibir en cualquier momento la visita de enviados de la SEC, y, eventualmente, recibir denuncias en Estados Unidos contra sus directivos.
Eso sería una muy mala noticia para Siemens, ya que el actual CEO, Klaus Kleinfeld, es considerado hasta ahora la verdadera promesa para reemplazar a von Pierer en la Junta Directiva Central. Kleinfeld, que antes de asumir como gerente general dirigía la filial estadounidense, se mantiene impoluto, pero la investigación de la SEC lo podría afectar. La propia primera ministra Angela Merkel ha debido confrontarse con el tema. Von Pierer ocupa el cargo de asesor oficial del gobierno en el área de innovación y crecimiento económico. Desde diferentes sectores se ha exigido su alejamiento del cargo hasta que se aclaren las denuncias.
Las penas contra Siemens podrían ascender a varios millones de euros. En el futuro próximo peligra el crecimiento de la empresa. El escándalo ha producido ya la demora de un acuerdo entre Siemens y la finlandesa Nokia para la creación de una empresa conjunta. Si bien Nokia aclaró que no retiraba su proyecto de cooperación con Siemens, la demora fue retratada en los medios como fruto de las dudas de los finlandeses. Cabe esperar también que algunos países que luchan contra la corrupción decidan apartar a Siemens de sus contrataciones. En otros casos, gobiernos complicados por críticas por corrupción, podrían decidir no trabajar con Siemens «por las dudas» aunque no exista una verdadera justificación.
Debido a la importancia de Siemens a nivel mundial, algunos especialistas creen que el caso puede convertirse en un hito. Se supone que una revisión profunda demandará, al menos, dos años, y que todavía puede haber muchas sorpresas desagradables. Sobre todo si no sólo se investiga el sector de comunicaciones, Siemens-Com, que es el que está en la mira, sino al consorcio en su totalidad, observando eventuales sobornos en el extranjero.
Según el ex alto ejecutivo de la Siemens, la empresa alemana, en realidad, peca de ingenua. «En el mundo de los grandes negocios con gobiernos prima el principio de que, si uno no soborna, lo hará la competencia», explica lacónico y agrega: «Los consorcios franceses, por ejemplo, la hacen más fácil. No se presentan desde la casa matriz a las licitaciones públicas, sino que lo hacen mediante una consultora que luego los subcontrata. Por lo tanto, si estalla un escándalo de sobornos, la culpable siempre será la empresa local, que no lleva la marca, y el escándalo no saldrá de las fronteras.
Sin embargo,la organización Transparencia Internacionalpropone que las empresas que se presentan a la licitación de un contrato estén unidas por un acuerdo mutuo de integridad, obligándose a renunciar a la corrupción.
El semanario alemán Der Spiegel sostiene que la General Electric, el rival norteamericano de Siemens, encontró otro camino para adjudicarse los proyectos en países con altos niveles de corrupción. GE se presentaría allí como comisionista y dejaría a otras empresas locales libradas a la guerra sucia por los contratos.
«En muy pocos países del tercer mundo hay negocio de grandes contrataciones sin sobornos», explica el ex ejecutivo de Siemens. «El problema es que pareciera ahora que en Siemens esto se estaba convirtiendo en un sistema y no una excepción». Cabe recordar que uno de los países investigados por las presuntas coimas de Siemens es Grecia, país europeo y cuna de la cultura occidental. Allí habría obtenido la empresa alemana contratos vinculados a la infraestructura y las comunicaciones de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
El experto en comunicación sostiene que Siemens debiera hacer más hincapié ante los medios de que está cooperando con la investigación de la justicia. «Incluso han llamado al equipo de expertos en grandes casos de corrupción que investigó el caso Watergate en Estados Unidos, pero no lo están difundiendo lo suficiente», explicó, y dio otro consejo a sus ex patrones: «Los statements de Siemens acerca de que no tolerarán la corrupción y que colaborarán para ir a fondo en la investigación debieran ser mucho más contundentes de lo que se escuchó hasta ahora».