Ahora se sabe que la entidad confió su nueva estrategia
comunicacional a la consultora de Martín Oyuela, ex Télam y ex asesor de
Eduardo Duhalde y, Ricardo Sarmiento, ex Télam y ex agencia Estado de San
Pablo, quienes integran Servicios Regionales del Sur
Dedeu no se anduvo con eufemismos a propósito de las
acusaciones de la nueva secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, sobre
el uso del cianuro en la minería a cielo abierto y disparó: “Si las industrias
del conurbano tuvieran la misma legislación ambiental que tiene la minería, el
Riachuelo no estaría contaminado”.
Lo cierto es que el dirigente tiene un argumento poderoso
que es la inversión estimada en 5.400 millones de dólares para la explotación
minera en zonas de enorme pobreza y donde fatalmente las poblaciones están
condenadas al éxodo por falta de oportunidades laborales
Mientras la demanda de China en materia de metales aumenta
al ritmo del crecimiento del gigante asiático; Argentina tiene una contribución
de apenas el 0,7 por ciento de su PBI en esa materia productiva y, al mismo
tiempo, solo alcanza al 25 por ciento de
su capacidad estimada, lo realmente explorado hasta el momento.
Daniel Bosque, titular de D&C Visual que edita las
revistas especializadas en medio ambiente Mining Press y Ener News, no dudó en
aplaudir la aparición de Dedeu en la prensa y señaló: “Este cambio se ha
producido, creemos, primero porque hay nuevos actores en la actividad minera,
mientras que Argentina está muy lejos de vender por el gran potencial de
recursos que tiene el país”.
Bosque cree que la lucha entre los sectores de la actividad
minera siempre ha dado ventajas a los grupos ambientalistas y que “la opinión
publicada”, sobre todo en la versión de la gran minería metalífera, ha sido más
conocida por la prédica de Greenpeace y de sectores ambientalistas que por la
propia difusión de la actividad.
Lo cierto es que mientras las oportunidades de desarrollar
la actividad, poniendo como ejemplo a Chile, le han dado un impulso
extraordinario a su producción de cobre al mismo tiempo que aumentó enormemente
el valor del metal en los mercados mundiales, Argentina acaba de aprobar
disposiciones que prohíben por tres años, por ejemplo en Chubut, la explotación
minera y otro tanto acaba de ocurrir en Río Negro y Mendoza.
Para Bosque “la situación se ha pasado de castaño oscuro” y
“desgraciadamente la prédica ambientalista consigue una gran proclividad a ser
creída por el ciudadano medio, cuando le dicen que estos emprendimientos pueden
producir cáncer o enfermedades respiratorias, muchas veces sin rigor científico.
Estas creencias se asientan en el prejuicio y después (si se mantiene el
silencio del lado empresarial) se hace muy difícil remontarlas”.
La contradicción central que destaca el experto es que un
territorio como el argentino, que abunda en extensiones montañosas y rocosas,
parece estar instalado en el imaginario social como un enorme vergel, donde
toda su geografía se compone de pampa húmeda.
Es parte de las políticas que concluyen en el lugar común de
que Argentina tiene todos los recursos, pero carece de políticas de Estado para
explotarlos racionalmente. Por lo pronto, el sector minero decidió salir a la
cancha y, según dicen, en materia comunicacional apenas ha exhibido sus
primeras jugadas.