Según trascendidos de especialistas en el negocio de los
medios, el empresario español la semana pasada habría avanzado en una oferta
simultánea para convertirse
en nuevo titular de un multimedios en el país, sumando por
una parte el diario El Cronista y desembarcando paralelamente en el holding
América, para comprar el paquete de acciones que aún posee Carlos Avila, en la
señal televisiva porteña
Mata, al dejar el negocio aerocomercial, vendió su parte en
125 millones de dólares por lo cual quedó en inmejorables condiciones para
ofertar al principal socio del grupo que integran Vilas Manzano y De Narváez,
un conjunto de afinidades cercanas y distantes con el gobierno, donde las
desaveniencias políticas se exhiben casi a diario en los vaivenes de los
distintos ciclos periodísticos que ofrece la televisora de la calle Honduras y
su señal de cable
Quienes conocen entretelones de las batallas entre los
socios del holding, consideran que lo más difícil de resolver, para el probable
nuevo integrante del grupo, es precisamente conciliar posiciones políticas
entre quienes conviven cerca del oficialismo como Vilas-Manzano y, de Narváez,
que permanece en el grupo duhaldista conocido como El General, por sus
reuniones en el restaurante del mismo nombre, de donde se construyó sin
disimulos el apoyo a la candidatura presidencial de Roberto Lavagna.
Las diferencias entre los miembros de la sociedad incluyen
el hecho de que cada uno se asesora con un referente periodístico distinto.
Así, el hombre de confianza de Manzano-Vials es Julio Villalonga; el de De
Narváez es Roman Lejtman y el dúo Avila-Nofal opta por Rolando Graña.
Por el lado de la compra del diario de negocios que el Grupo
Recoletos a su vez le compró en su oportunidad a Eduardo Eurnekian, la
principal dificultad es la inversión millonaria que desembolsó la sociedad
española contra lo que ofrecería hoy Mata. Serían más de 17 millones de dólares
en el primer caso y no llegaría a 2, lo que ofrece hoy el ex hombre fuerte de
Aerolíneas.
Pero no solo Mata se propone ingresar al campo empresarial
de los medios. También la familia Werthein accionista principal de Telecom
Argentina y de la aseguradora La Caja, estaría echando sus redes alrededor de
los negocios de radio y TV de Daniel Hadad
La principal diferencia entre el Grupo W y la del inversor
español radica en que los primeros, como prestadores de servicios telefónicos,
en caso de llegar a un acuerdo con el titular de Canal 9 – negociación
extremadamente difícil por la situación financiera que enfrenta el canal del
barrio de Colegiales-, pondrían un pie en la competencia con Telefónica por
acceder al negocio del Triple Play.
Mientras los Werthein ya habrían adquirido varias radios en
sociedad con Hadad, quien cuenta con varias resoluciones favorables del COMFER
para acceder a nuevas licencias, deshojan la margarita para decidir si dan el
paso mayor y avanzan hacia la instalación de algún miembro de la familia en las
oficinas de Dorrego y Honduras.
Según quienes siguen de cerca la evolución del mercado de
medios, la decisión del clan W estará en línea con la pulseada que libra el
Grupo Clarín por impedir el ingreso de las telco en el negocio de la TV cable. Si gana el gran
diario argentino, seguramente se convertirián en socios de Hadad, por la
licencia del 9. En caso contrario, tendrían el camino expedito para ofrecer el
abono de teléfono, internet y TV simplemente utilizando su propia red.