Círculos de análisis político evalúan que la medida de
Bergoglio puede ser interpretada como gesto de acercamiento y distensión del
cardenal hacia el gobierno. El enfrentamiento se había puesto al rojo vivo
durante la campaña electoral por un referéndum lanzado por el gobernador
kirchnerista Carlos Rovira para reformar la constitución y obtener su
reelección indefinida. Bergoglio dio su apoyo explícito al líder opositor, el
obispo Joaquín Piña, que doblegó al gobernador y sus aspiraciones
reeleccionistas.
Por otra parte, el alto perfil de Marcó puede haber
despertado celos en la Conferencia Episcopal, que cuenta con su propia vocería,
encarnada en el padre Jorge Oesterheld.
Marcó tiene como mérito haber desarrollado para el
Arzobispado una oficina de prensa moderna que luego fue imitada por diversas
diócesis y la propia Conferencia Episcopal. La labor de Marcó, marcado a fuego
por la forma en que la Iglesia perdió el debate por la Ley de divorcio en
Argentina, fue esencial en ayudar a la Iglesia a instalar temas sociales desde
su punto de vista. Ahora surgen dudas sobre la efectividad de la comunicación
de la Iglesia.
El padre Boquín no pudo ser ubicado por este servicio para
dar más detalles sobre cómo desarrollará la tarea, lo cierto es que, mientras
que Marcó acostumbró a sus colegas de los medios a que tiene su celular abierto
para llamados. Como periodista que hizo su experiencia en los medios desde el
llano, aprendió a entender la lógica del trabajo periodístico y las necesidades
de los medios como nadie en la historia de la Iglesia argentina en un momento
en el que las sectas evangelistas coparon la parada mediática. Ahora en la
Oficina de Prensa del Arzobispado nadie contesta el teléfono y periodistas
conocedores del tema Iglesia apuestan a que esa oficina será desmantelada.
Fuentes cercanas a la Iglesia explican que la función de
Boquín sería muy diferente a la de Marcó, que oficiaba de vocero e intérprete
de las declaraciones y opiniones de Bergoglio con un importante grado de
autonomía. Esa independencia de criterio llevó, en noviembre, a un punto de
alta fricción en las relaciones del gobierno con el cardenal. Cuando le vocero
tildó al presidente Kirchner ante los medios de confrontativo, el mandatario
argentino se refirió públicamente al vocero del purpurado como “diabólico”, y
la figura del portavoz eclesiástico llegó a la tapa de los diarios.
Marcó había presentado la renuncia luego de ese altercado,
pero fue confirmado. También lo había hecho en marzo último. El hecho de que
Bergoglio finalmente terminara ahora aceptando la dimisión del cura mediático
estaría relacionado con un gesto de distensión hacia el gobierno, opinan las
fuentes.
Marcó, párroco universitario y de la parroquia de San Lucas,
continuará con su tarea de “cura mediático”, conduciendo programas de radio, TV
y el suplemento Valores del diario Clarín. Además forma parte del Grupo de
reflexión Kolbe, que lo une a una docena de los principales comunicadores
empresarios de la Argentina, que sirve también de intercambio de información.
En marzo, justo cuando fue promovido de la parroquia San
Nicolás de Bari a la de San Lucas había presentado su renuncia por primera vez.
Luego lo volvió a hacer para evitar a Bergoglio más enfrentamientos. Sin
embargo, de haber aceptado el arzobispo la dimisión de su vocero, habría dado a
la sociedad una señal de debilidad extrema de la Iglesia en su disputa con el
gobierno.
Además de cuestiones vinculadas al aborto y educación
religiosa, la Iglesia discrepa duramente con el gobierno por la lentitud en el
combate de la pobreza y, recientemente, por excesos en las aspiraciones de
poder del presidente Kirchner, disputa que afloró con el referéndum de
Misiones.
Ahora Marcó dice a íntimos que seguirá siendo fuente del
periodismo en temas eclesiásticos, pero dando su opinión a título personal como
sacerdote y ya no más como vocero de la autoridad eclesiástica. Cabe la duda de
si una institución tan verticalista como la Iglesia aprenderá a convivir con
una opinión independiente en sus filas.