InicioNoticiasRestricciones a importaciones alegran a consultoras de Asuntos Públicos, pero hunden agencias...

Restricciones a importaciones alegran a consultoras de Asuntos Públicos, pero hunden agencias de PR

 

A
las ya tradicionales autorizaciones o desautorizaciones de aumentos de
precio para todo tipo de producto de consumo o servicio, el todopoderoso
funcionario que nunca logró frenar la inflación sumó un nuevo dolor de
cabeza para empresarios y consumidores desde principios de 2012: su
secretaría y la administración impositiva deciden sobre vida o muerte de
la importación de cualquier cosa: insumos vitales para la industria,
productos medicinales o de consumo de lujo. Todo pasa por la decisión
del funcionario al que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
llamó en TV “mi príncipe”. Y son muchos los intentos de importaciones de
las empresas que quedan en el camino por voluntad de Moreno, ya que la
Argentina debe ahorrar dólares para importar año a año crecientes
cantidades de combustible.

En
este contexto la industria del lobbying o consultoría de Asuntos
públicos está experimentando un nuevo auge a la par de que colegas que
solo ofrecen servicios de comunicación sufren indirectamente con las
limitaciones a la importación de sus clientes.

“Las
restricciones a las importaciones nos abrieron la puerta a una enorme
cantidad de empresas medianas e incluso Pymes que dependen de
determinadas importaciones para sobrevivir”, explica en estricto off the
record uno de los lobbyistas influyentes del mercado argentino, pero
aclara: “No siempre somos efectivos a la hora de obtener autorizaciones.
Muchas veces hay una empresa local que se asegura que no se importe
nada que le pueda competir, y no se importa. No hay vuelta”, enfatiza.

Por
las trabas a las importaciones, Argentina es sujeto de quejas de buena
parte de la comunidad internacional en la Organización Mundial de
Comercio, además de los miembros del MERCOSUR.

Como
los mecanismos son nuevos y llegar a los funcionarios no es fácil,
estos nuevos clientes que motorizan interesantes negocios en el mundo de
la consultoría de PR y Asuntos Públicos pagan fundamentalmente por
gestión y resultados.

“Es
muy prematuro decir que ya se los conquistó como clientes”, dice la
fuente en estricto off the record el analista político y experto en
public affairs.

Otro
colega, tan avezado en la relación con los medios como en sus vínculos
con funcionarios y autoridades, confirma que nunca tuvo tantos pedidos y
consultas como ahora con las severas restricciones a las importaciones,
pero también aclara: “gestionamos, pero no podemos garantizar el
resultado”.

El
consultor explica que el sistema está diseñado para que parezca
sumamente transparente: los importadores no pueden, en apariencia, ni
conocer el nombre de los operadores que evalúan sus solicitudes. Los
funcionarios se presentan con números y no dan sus nombres. Sin embargo,
en la práctica los lobbyistas aseguran que, con los debidos contactos,
aceitados por amistad o negociaciones, acceden a los funcionarios
adecuados que deciden sobre las importaciones y pueden obtener el visto
bueno.

Este
consultor de PR y public affairs explica que todo el empresariado,
incluso los más grandes, hasta la muerte del ex presidente Néstor
Kirchner tenían relación relativamente fluida con algunos altos
funcionarios del gobierno kirchnerista. Pero la demanda creciente de
consultores de lobbying tiene motivo: “Hoy, o los empresarios no tienen
más interlocutores, o los interlocutores que tenían perdieron toda su
influencia, y los muchachos de La Cámpora (organización juvenil que
responde al hijo de la presidenta, Máximo Kirchner y va copando los
resortes del poder) están en los cargos clave sin que se tenga forma de
llegar a ellos”, explica.

Este
hermetismo y aislacionismo del gobierno está llevando no solo cada vez
más consultas y negocios a las agencias tradicionales de relaciones
públicas y asuntos públicos, sino que está dando lugar a una nueva
camada de consultoras de lobbying e influencia formadas por gente
vinculada a los nuevos dueños del poder en Argentina. Uno de esos
ejemplos lo da Laura Cánepa, que sorpresivamente dejó su apetecible
cargo de gerenta de PR para toda la región de la cadena de hoteles
Starwood (Sheraton y otras franquicias) para abrir, con socios
vinculados a funcionarios, una consultora dedicada, entre otras
actividades, a conectar clientes con las autoridades, especialmente los
funcionarios clave que pueden destrabar importaciones. Cánepa no pudo
ser ubicada para que precise los servicios que presta su flamante
consultora, pero periodistas del área economía y negocios están al tanto
y saben que hoy esos servicios valen oro para muchas empresas con
inconvenientes para importar.

“Hoy
hay muchos servicios de consultoras que se asemejan más al viejo
tráfico de influencias que a una labor profesional”, critica un
lobbyista y analista político que prefiere definir sus propios servicios
con el matiz de “gestión de intereses”.

Pero
la contracara del lobbying en Argentina son los negocios que se pierden
por las campañas que se planificaron a fines del año pasado pero ahora
no se pueden concretar por falta de productos importados.

“No
perdimos cuentas, pero clientes que planificaban lanzamientos de
productos que ahora no tienen o no saben si van a conseguir nos
congelaron varios proyectos”, explica también en off the record el
presidente de una de las consultoras top ten especializado en
comunicación de consumo masivo. El consultor, sin embargo, también es de
los que reciben propuestas de ayudar a empresas a gestionar premisos de
importación. “Nosotros ayudamos a nuestros clientes a pensar su
estrategia de lobbying, pero no ofrecemos tráfico de influencias ni
gestión de importaciones”, se ataja.

spot_img

Destacados

spot_img

Stay in touch

To be updated with all the latest news, offers and special announcements.

spot_img