Esa
tasa sirve para regular transacciones y contratos dentro y fuera del sistema
financiero por miles de millones de dólares todos los días en todos los
rincones del planeta. Como las autoridades británicas y de Estados Unidos
sospechan que muchos de los bancos involucrados “dibujaban” sus tasas ofrecidas
por fondos para quedar mejor posicionados en el mercado y hacer diferencias a
favor suyo, es incalculable el monto de las demandas que podrían aparecer en su
contra y también contra su regulador: el banco central de Inglaterra o Banco de
Inglaterra.
En
los 90 la industria del tabaco debió pagar en total 200 mil millones de dólares
en arreglos judiciales por haber manipulado a la opinión pública sobre los
riesgos de fumar.
Una
de las consecuencias del llamado “Liborgate” podría ser la separación de la
banca de inversión de la banca universal o regulaciones aun más dolorosas para
el sistema financiero.
Por
ahora el banco Barclays eligió una lenta respuesta ante la opinión pública que
fue duramente criticada por los medios especializados. Luego de la renuncia del
presidente del directorio, Marcus Agius, el lunes, fue seguida dos días después
por el CEO, Bob Diamond, que había convertido la unidad de investment banking
en el principal negocio del banco inglés.
Expertos
en crisis management de Londres criticaron que Diamond explicó su renuncia
denunciando “presiones externas” en lugar de arrepentimiento por las prácticas
antiéticas de sus operadores. La publicitada decisión de prescindir de un bonus
de más de 30 millones de dólares (que teóricamente le correspondía) sería otro
grano de arena que intenta mejorar la imagen del banco.
Andrew
Robinson, miembro del directorio de Euro RSCG Londres, dijo a la revista PR
Week que los bancos tienen una oportunidad única para recalibrar su rol en la
sociedad y que “pasar de negativo a positivo requerirá de gran pensamiento
creativo y grandes acciones”.