El
nombramiento del ingeniero Galuccio, dentro de la mala imagen que la
expropiación le generó al país, causó una sorpresa positiva en círculos
empresarios locales, ya que se esperaba que la conducción quedara en
manos de las dos cabezas interventoras en los turbulentos días en los
que la dirección española fue echada literalmente a las patadas. Se
trata del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el mismo
funcionario considerado responsable del fracaso en la política
energética del gobierno en los últimos nueve años, y del joven Axel
Kiciloff, líder de la organización kirchnerista La Cámpora y ex asesor
económico de Aerolíneas Argentinas, una empresa también polémicamente
reestatizada que le cuesta al fisco la friolera de dos millones de
dólares diarios.
Por
el contrario, Galuccio es considerado sólido por formación y
experiencia internacional, y su expertise en extraer petróleo de pozos
agotados le viene a YPF como anillo al dedo.
Solo
resta saber si Galuccio logrará contener al gobierno argentino y su
manía de crear cargos y puestos en empresas y reparticiones públicas
para adherentes, aliados políticos y familiares que llegaron al punto de
asfixiar al Estado. También deberá lidiar con presiones políticas de
todo tipo para que la empresa incurra en contrataciones desventajosas
con empresarios amigos del gobierno, y con exigencias de producción y
precio más vinculadas a intereses políticos que a la rentabilidad de la
compañía.
La
única mancha en la presentación del nuevo CEO fue que la presidenta,
Cristina Kirchner, en su afán de adaptar todo pasado al “relato” del
gobierno, lo presentó como un disidente de Repsol que habría renunciado
tras la venta de YPF a la petrolera española. Pero desde España
arruinaron el relato cuando el diaro El País recordó que Galuccio se
ofreció como vocero y testimonio a favor de Repsol en un spot ampliamente pautado por la compañía hispana en 1999.
Mientras
tanto, a Doris Capurro le dieron la tarea de desarrollar un plan
estratégico de comunicación en máximo 90 días. Ella tiene a su cargo
externamente no solo la comunicación institucional sino también la
fundación YPF. Fuentes cercanas a la petrolera dicen que habría colocado
a un director de cuentas, Roberto Gatto, y que siguen todos los
miembros de los equipos de PR, comunicación y Asuntos Públicos, con el
ex La Nación Alejandro Di Lázaro a la cabeza y el ex Clarín Pablo “Poli”
Dorfman, entre otros. El ex Petrobras Segundo Marenco continúa en
Asuntos Públicos. La intervención estatal solo descabezó a los Eskenazi y
al ex Aeropuertos AA2000 Sergio Resumil y al ex Roggio Juan Bautista
Ordóñez.
Fuentes
del mercado descuentan que la pauta publicitaria de YPF volverá a ser
tan importante como lo fue hasta ahora tras los 90 días de rediseño del
plan comunicacional de Capurro. Doris Capurro no pudo ser ubicada para
dar más detalles sobre sus planes para YPF.