Toda una industria de Public Affairs contra Mr. Burns |
Muchos países de Europa, pero incluso Estados Unidos habían resuelto dejar de instalar nuevas centrales nucleares luego del desastre de Chernobyl, en 1986. Las protestas previas anitnucleares, que venían desde los 70, y el terrible accidente de la ex Unión Soviética, terminaron de convencer a la opinión pública en los países desarrollados sobre los altísimos riesgos de la energía nuclear.
Sin embargo, la combinación de los cada vez más evidentes efectos del cambio climático y las cada vez más frecuentes crisis energéticas por el alza constante del precio del petróleo logró despertar cierta aceptación a los argumentos de la industria nuclear de que la energía atómica no solo es muy segura, sino también mejor para el medio ambiente.
Ahora la tragedia nuclear de Japón, concretamente los cuatro reactores de la planta de Fukushima Daiichi, pone en tela de juicio esas aseveraciones.
La industria fue particularmente exitosa al contratar al ex fundador de Greenpeace Patrick Moore. Junto a Christie Whitman, ex responsable de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés) de Estados Unidos, fundó la Coalición por la Energía Limpia y Segura (CASEnergy, en inglés, www.cleansafeenergy.org), desde la cual difundían a la opinión pública las ventajas de la energía nuclear.
El presidente norteamericano Barack Obama se mostró muy proclive a reconsiderar el parate nuclear de su país desde Chernobyl, donde no se inician nuevos proyectos desde hace décadas.
El personaje de Homero Simpson en la popular serie de dibujos animados hace temer no solo a estadounidenses que muchas centrales nucleares puedan ser manejadas como la del pueblo ficticio de Springfield.
Esta semana, los lobbyistas y expertos en asuntos públicos de la industria reaccionaron ante la crisis llevándoles a los legisladores en Washington carpetas con información mostrando por qué una catástrofe similar no debería ocurrir en los Estados Unidos. La CNN citó a Alex Flint, uno de los ejecutivos top en asuntos púlicos del lobby nuclear, explicando que «estamos tratando de asegurarnos de que la gente entienda exactamente qué está pasando».