Estos grupos e individuos piden a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según su sigla en inglés) regular la cantidad de dulcificantes calóricos en gaseosas y otras bebidas, argumentando que existe un consenso científico en que el nivel de azúcares añadidos en esos productos es insalubre, según reportó el New York Times.
El Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI) y departamentos de salud pública desde Boston a Los Angeles recordaron que la FDA había prometido en 1982 y en 1988 reexaminar la salubridad de los dulcificantes si el consumo aumentara o si alguna nueva investigación científica indicara que algunas de estas sustancias fueran un riesgo para la salud pública. “Ambas condiciones se cumplieron”, dijo el CSPI, lo que “obliga a la FDA a actuar”, resaltó el grupo.
Los grandes fabricantes de bebidas son conscientes de la creciente presión sobre ellos para reducir la cantidad de dulcificantes en sus productos o encontrar una alternativa para tales azúcares. PepsiCo, por ejemplo, ha usado la planta stevia en un producto llamado Trop 50 para reducir dulcificantes calóricos en el jugo; mientras que Coca-Cola recientemente lanzó una publicidad en la que subraya su preocupación por la obesidad.