Para colmo, en el caso de Pistorius debió pedir incluso que se levante de la web del corredor estrella de Londres 2012 un aviso con el copy de “soy la bala en la recámara” luego de que ahora se sospecha que asesinó a su novia a tiros.
Nike también decidió seguir respaldándose en el basketbolista Michael Jordan, aun después de que debiera admitir que es un “infiel serial” como lo bautizaron los medios norteamericanos.
Moraleja: la infidelidad, para Nike, no es una crisis del otro mundo, pero asesinar a su novia o trampear con el doping es otra cosa.