Derek Creeevey, jefe de gabinete de Edelman, confirmó a la revista PR Week
que la consultora no renovó su cuota anual para 2006 por haber determinado que
Edelman era un “miembro inactivo” del Council y que no veía beneficios de
pertenecer. Edelman, por su envergadura de consultora con facturación global
superior a los 100 millones de dólares, aportaba 40 mil dólares anuales al
Council.
Creevey dijo que gente de Edelman no formaba parte activa de
sus equipos de subcomisiones y grupos de trabajo diversos. “Así que nos
preguntamos para qué estábamos ahí”, dijo.
El funcionario explicó que en muchos programas de
investigación del Council, Edelman ya estaba desarrollando actividades propias.
Kathy Cripps, la CEO del Council, dijo que “escuchaba las
opiniones de todos sus miembros, sean agencias pertenecientes a grupos
publicitarios o a firmas pequeñas e independientes”. De hecho, siempre existió
cierta tensión entre las consultoras pertenecientes a los grandes grupos
publicitarios, como WPP, Omnicom o Interpublic, y las independientes, entre las
cuales Edelman es la más importante.
“Nos encantaría poder tener de nuevo con nosotros a
Edelman”, dijo Cripps. “Es a través de estas asociaciones sectoriales que nos
podemos unir para establecer estándares y abordar problemas comunes de la
industria”.
Sin embargo, Creevey, de manera críptica, dio a entender que
el alejamiento de Edelman del Council estaba vinculado a las diferencias entre
las consultoras pertenecientes a los grandes grupos y a las independientes,
como Edelman.
“Sus necesidades son bien diferentes a las nuestras”, dijo
Creevey, que agregó misteriosamente: “Su conversación financiera es bien
distinta de la nuestra”.
En otro sonado caso de alejamiento del Council, la más
pequeña consultora Sloane & Company renunció el año pasado debido al tibio
manejo por parte del Council del escándalo de columnas “pagas” del
editorialista Armstrong Williams, contratado por Ketchum.