A tan poco tiempo de la doble tragedia de Malaysia Airlines en 2014 −el primero en circunstancias misteriosas y todavía inciertas, y el segundo como consecuencia de un misil en medio de la guerra civil en el este de Ucrania−, los desafíos comunicacionales para AirAsia acaban de comenzar.
Este fue el primer accidente fatal de la aerolínea de bajo costo en sus once años de historia, con un resultado de 162 pasajeros y 7 tripulantes fallecidos.
En medio de las fiestas de fin de año, el incidente rápidamente copó los titulares de la prensa internacional.
La compañía respondió con su fundador y CEO Tony Fernandes tomando el centro de la escena. Al reaccionar así, demostró el compromiso de su empresa con la investigación y, más importante, su empatía con los familiares de las víctimas.
Fernandes rápidamente se puso a disposición de los medios de comunicación, hablando junto a representantes del gobierno malayo, convirtiéndose en el hombre con las últimas novedades.
“Sin necesidad de decirlo directamente, el mensaje implícito llegó fuerte y claro: este jefe de aerolínea, y su empresa, se preocupan por sus clientes y su personal”, reflexionó el site PRWeek.