Presidente chileno Piñera: «Estrategia muy inteligente y habilidad muy particular de un hombre de negocios, un hombre de los medios y un hombre inteligente» |
Por Lucas Paganini.-
«¿Mejor plataforma para fortalecer la marca-país? Ni en Hollywood», señaló en su blog el consultor puertorriqueño de PR Rissig Licha, presidente de 360 Strategy Mix, en referencia al colosal rescate de los 33 mineros chilenos desde las entrañas de la tierra. Efectivamente, la épica liberación de los trabajadores chilenos catapulta la imagen del país trasandino. La sensación de un país serio, laborioso, solidario, que trabaja en conjunto, debe haber quedado en la retina de la audiencia record de más de mil millones de televidentes (la mayor audiencia televisiva de la historia, incluyendo mundiales de fútbol y catástrofes como la de las Torres Gemelas) que no pudieron despegar sus ojos del televisor por largas horas. Y eso solamente puede ser bueno para una marca-país, opinan los expertos.
«Esto ha sido una desgracia con suerte, en el sentido que Chile la trabajó como una gran oportunidad y quedó demostrada su capacidad para emprender empresas de alto riesgo y finalmente exitosas, por lo tanto soy muy optimista en términos del valor simbólico que ha aportado este acontecimiento a la marca Chile», señaló confiado el trasandino Francisco Javier Celedón, presidente de la consultora ICC Crisis, el hombre que, con el organismo ProChile, desarrolló los primeros pasos de la imagen mundial de su país, tras el retorno a la democracia, 20 años atrás.
En el mismo sentido se expresó el consultor Luis Rosales: «El proceso que llevó al final feliz denotó un Chile serio, avanzado, moderno, orgulloso, unido. Chile refuerza esa sensación que venía cultivando prolijamente con realidades: con las exportaciones, con las finanzas, con la continuidad democrática, con la alternancia de colores políticos pacíficamente. Y el rescate le da una inyección de energía a esa imagen», subrayó. Rosales, que inició el proceso argentino de Marca-País, abandonado luego por la administración Kirchner, se encuentra en The Fletcher School of Law & Diplomacy, en Medford, Massachusetts, escribiendo un libro para un futuro gobierno argentino que quiera devolver al país a un sitial de mejor imagen.
Pero además de la indiscutida buena imagen proyectada hacia el exterior, el pueblo chileno generó una mística propia que los expertos en comunicación intuyen que podría ayudar a su unión como pueblo y a su comunión con la actual administración, en miras de que sea la misma polea que sacó a los mineros la que siga girando y eleve a Chile.
«Para el imaginario colectivo chileno esta fue la epopeya que faltaba. Todos los pueblos que vienen haciendo los deberes y juntando masa crítica, necesitan en algún momento una historia épica de magnitud que les permita amalgamar lo que han ido construyendo. Y el rescate fue «a la chilena», sorteando con esfuerzo las adversidades que históricamente le ha planteado la naturaleza», explicó Rosales.
Lo mismo apuntó el consultor Licha, quien escribió en su web que «tras el rescate, el propio Piñera, proclamó, aprovechándose de la audiencia —tanto la nacional como la de allende los mares—, a los cuatro vientos: «Lo hicimos a la chilena». Con ello, fortalece la autoestima, el orgullo patrio y la mística de que aquello que parece imposible se posibilita a través de la voluntad, la esperanza y el esfuerzo solidario de todos los chilenos».
Rescatando al presidente Piñera
También el mandatario chileno, Sebastián Piñera, que ya había sido «beneficiado» por el trágico sismo que le tocó antes de asumir, salió aun más favorecido por el final feliz del accidente de la mina San José, en Copiapó, sobre todo teniendo en cuenta su gran apego a la causa desde el primer momento. Según el site Urgente24, en abril el 31% de los chilenos rechazaba su gestión, mientras que sólo el 50% aprobaba su gobierno (magros números para una administración recién asumida); en tanto que la encuesta CERC de octubre señaló que Piñera ahora goza de un 57% de imagen positiva. Sobre las responsabilidades del accidente minero, el 73% de los chilenos culpa a los dueños de la mina San José y apenas el 11% a la cartera de Minería», detalló el site.
El director de Comunicación en Litigios y Crisis de Llorente & Cuenca, Pablo Abiad, que trabaja, entre otros clientes, para la minera canadiense Barrick en Argentina, remarcó que «Piñera no apareció de repente para los festejos, sino que fue al lugar a pocos días del accidente, cuando todavía no se sabía si los mineros estaban vivos o muertos. Durante los rescates, se mostró totalmente comprometido con la situación —sin dormir, con la esposa al lado—, lo suficientemente sensible en el trato con los mineros y sus familias, lo suficientemente duro con las consecuencias para los dueños de las minas, pasando los mensajes sobre la necesidad de elevar los estándares de la seguridad en una actividad fundamental para su país. Hasta se aseguró los 5 minutos en los canales internacionales con un par de párrafos en inglés. Y además, agradeció a todo el mundo y todo el mundo le agradeció a él, lo cual le permitió insistir con que fue un trabajo de equipo, de todo Chile».
Rissig Licha destacó de Piñera su serenidad y el haberse hecho cargo del problema aún cuando tenía un final por demás incierto. «Cuando no tenía respuestas, buscó, sin chauvinismos ni atavismos nacionalistas, la ayuda internacional. Manejó la operación como un buen timonel. A la postre su actuación habrá de convertirse en un caso de estudio no sólo en lo operativo sino por la destreza estratégica con la que manejó las comunicaciones», aseguró el especialista.
Luis Rosales explicó desde su óptica cuál fue el motivo del marcado protagonismo —criticado por algunos periodistas extranjeros— que asumió el mandatario chileno. «Hay una tendencia a la sobreactuación del presidente chileno, que se notó también en su campaña. él es un típico hombre de negocios para el cual los cuadros no existen demasiado, sino el personalismo. Los hombres de negocios no tienen aliados políticos; tienen gerentes, y todo lo conciben como una gran empresa. El rescate sin dudas lo fue, y Piñera se sintió el CEO de esa empresa, lo que explica un poco su sobreexposición mediática», expuso.
La estrategia de comunicación
Todos los especialistas en comunicación elogiaron la «puesta en escena» preparada por el gobierno trasandino, que fue quien transmitió al mundo entero el rescate con equipos de la televisión estatal chilena.
Francisco Celedón aseveró que «siempre en un marco de sobriedad, discrecionalidad y respeto, hubo una política de comunicación muy acorde a las circunstancias. La transmisión televisiva, sobre todo en las últimas 24 horas, fue hecha con mucho profesionalismo y con un muy buen manejo de cámara; los primeros planos transmitieron la emoción de Chile. También la bandera y el himno fueron muy eficientes en términos de branding para el país».
En el mismo sentido, Pablo Abiad señaló que «el rescate entero tuvo un manejo muy profesional. Esto incluyó lo relacionado con su imagen, cuidada desde el casco y la bandera de fondo, hasta el sonido ambiente. El operativo comunicacional fue un éxito absoluto».
Por su parte, Luis Rosales dijo que, al encontrarse con una historia con tanta emotividad, «lo único que tuvo que hacer el gobierno de Chile fue armar el escenario adecuado; prever la iluminación, los tiempos televisivos. Hubo una estrategia muy inteligente del Gobierno y una habilidad muy particular de su presidente; un hombre de negocios, un hombre de los medios y un hombre inteligente».
Más allá fue el director de Relaciones Institucionales de La Rural, Juan Pablo Maglier, quien aseguró que «desde el punto de vista profesional, la estrategia y la táctica comunicacional fueron impecables. Ningún detalle quedó librado al azar. Fue, me parece, una de las gestiones de crisis mejor resueltas de la historia. Se convirtió una crisis en uno de los casos de promoción de imagen país más relevantes de la historia contemporánea».