Tras 14 meses de investigaciones, en las que participó el FBI, la semana pasada fueron localizados los presuntos responsables del golpe en las provincias españolas de Madrid y Tarragona, informó el diario El País.
La modalidad delictiva empleada se conoce como DDoS (denegación de servicio distribuida). Este ataque informático consiste básicamente en que una multitud de computadoras se comuniquen con un sistema informático de manera simultánea –por ejemplo, que visiten una página web o una red y soliciten determinados datos– hasta conseguir su saturación y que, como consecuencia, deje de ser accesible.