El director ejecutivo Shigeru Hayakawa asumió las tareas de Hamp hasta que se nombre a un reemplazo, según PRWeek.
La automotriz, que al principio defendió a Hamp después de la detención, dijo en una declaración que “aceptó su dimisión después de considerar las preocupaciones y molestias que los recientes acontecimientos causaron a nuestros públicos interesados”.
Hamp se había trasladado a las oficinas centrales de Toyota en Japón en abril, después de haber sido promovida de la gerencia en Comunicación de Norteamérica en marzo. Ella fue la primera ejecutiva senior en alcanzar tal nivel en el gigante nipón.
Hamp fue detenida después de que agentes de aduana encontraran 57 pastillas de oxicodona, que es fuertemente regulada en Japón, en un paquete que, según dijo, se envió a ella misma desde los Estados Unidos. Hamp dijo a las autoridades que no tuvo la intención de infringir la ley japonesa. Inicialmente, el presidente de Toyota, Akio Toyoda, respaldó a Hamp en una rueda de prensa diciendo que la empresa no hizo lo suficiente para ayudarla a integrarse en la cultura japonesa.
Aunque la oxicodona es extensamente prescrito en Estados Unidos, es considerado un narcótico en Japón y requiere un permiso especial para ser importado en el país.
También el portavoz de Subway tuvo que desvincularse de su empresa de forma intempestiva. Aunque el caso de Jared Fogle está relacionado con un tema mucho más sensible: pornografía infantil. La policía allanó la casa del ex vocero de Subway e incautó algunas computadoras.
Subway “tuvo que tomar esta acción −y rápidamente− para preservar la integridad de su marca”, justificó Gary Frisch, fundador y presidente de la agencia norteamericana Swordfish Communications.
El experto amplió su posición: “Una marca no puede darse el lujo de ser asociada con situaciones controversiales o investigaciones policiales cuando sus franquicias dependen del consumo masivo – familias en muchos casos”.