Jobs empeoró la crisis cuando sugirió tomar el iPhone de otra forma con las manos |
Las redes sociales potenciaron las críticas a ciertos defectos de recepción de la antena interna de la cuarta versión del iPhone, el hipertecnológico teléfono de culto de la empresa de computación dirigida por Steve Jobs. Pero ahora los medios comenzaron a poner la lupa en cómo el gigante de la manzanita está enfrentando públicamente esas quejas de los consumidores.
Los medios reprodujeron semanas atrás los problemas de recepción del nuevo iPhone, lanzado apenas semanas atrás, cuando los usuarios toman el aparato desde abajo, como generalmente se agarra un teléfono celular, porque taparía la recepción de la antena. Sin embargo, más que el problema técnico en sí, notable de por sí para un aparato portador de tanta tecnología, la forma de enfrentarlo se está convirtiendo en grave crisis para Apple. Ante las quejas, Steve Jobs recomendó, lapidariamente, tomar el aparato en la mano de otra manera y le echó la culpa del problema a sus desarrolladores de software: se trataría tan solo de errores en el indicador de calidad de señal y no de fallas de recepción. Sin embargo la organización de defensa del consumidor Consumer Union expresó dudas sobre las explicaciones del carismático Jobs.
Desde entonces, Apple actuó como cualquier empresa con mala comunicación: empezó a borrar las quejas de sus usuarios en su propia página web en los que se mencionaban los dictámenes de Consumer Union. Esta actitud censuradora solo consiguió potenciar aun más los comentarios negativos en las redes sociales, donde se hacen más fuertes las voces que piden un recall masivo que podría costarle a la empresa unos dos mil millones de dólares, luego de haber vendido más de 3 millones de equipos en tres semanas, una cifra similar a la que está gastando Toyota en el recall por el problema de los aceleradores.
El viernes, en conferencia de prensa, Jobs agravó las cosas al tratar de minimizar las quejas y los informes de Consumer Union, aunque admitió que «no somos perfectos».
Sin embargo otros sostienen que, como la interrupción de la señal se produce solo con el contacto de la piel con el aparato, una funda de plástico, que cuesta centavos soluciona el problema. La crisis de imagen tendría un costo más alto.