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Fake news: un tercio admite difundirlas sin saber, pero la mitad cree que los medios son inmunes

El estudio alerta sobre la forma en que las fake news afectan a la toma de decisiones de los ciudadanos y polarizan la opinión pública

Más de la mitad de los entrevistados en un survey realizado por la consultora española Estudio de Comunicación cree que los medios son aptos para evitar difundir noticias falsas, mientras que un tercio dice no estar en condiciones de discernir siempre en las redes sociales cuando está ante una fake news.

La consultora española Estudio de Comunicación, en conjunto con la agencia de noticias Servimedia, presentaron las conclusiones de este estudio sobre influencia de noticias falsas en la opinión pública; más concretamente, la forma en que las fake news afectan a la toma de decisiones de los ciudadanos y polarizan la opinión pública.

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Las redes sociales han supuesto un giro radical respecto a la forma en que el público accede, consume y difunde noticias. El anterior paradigma, en el que los medios de comunicación poseían la primacía informativa, ha cambiado rotundamente: en la actualidad, los usuarios de plataformas como Twitter o Facebook utilizan estos soportes como medios de información. En gran medida, la razón de este notorio cambio en el comportamiento de consumo mediático se basa en el interés de las redes sociales por construir comunidades. Dentro de éstas se agrupan multitud de usuarios que comparten opiniones y gustos, de forma que desde la propia red social se tratan de afianzar estas comunidades mediante la difusión de noticias que reafirman las opiniones de estos grupos. Esta práctica puede dar lugar a las llamadas “cámaras de eco”, que responden a burbujas digitales en las que los propios miembros comparten informaciones que respalden sus puntos de vista y que son terreno de cultivo propicio para la expansión de las fake news.

“Los seres humanos que viven en una cámara de eco pueden propagar cosas ridículas. Sabemos, por varios estudios de psicología, que las personas aplican un sesgo de confirmación a su pensamiento y prefieren creer lo que ya creen. Les requiere un esfuerzo mental excesivo cambiar de opinión y lo evitan aunque haya pruebas en contra de sus creencias previas”, sostiene Takis Metaxas, investigador de Wellesley y Harvard.

La calidad de la información que maneja la opinión pública repercutirá en la capacidad de la misma de formar un pensamiento crítico y libre. Las fake news se oponen a este principio, al primar los contenidos sensacionalistas sobre las noticias contrastadas y racionales. Una democracia sólida no se puede explicar sin una opinión pública bien informada, que fomente un debate rico y que dé lugar a políticas públicas que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía.

La polarización de la opinión pública es otra de las consecuencias de la proliferación de las noticias falsas, unida a la tendencia de las redes sociales en segmentar las noticias atendiendo a criterios de filiación de sus usuarios.

Plataformas como Facebook promueven la construcción de comunidades sólidas diferenciadas según los temas que tratan, dentro de las cuáles se encuentran grupos con opiniones o posturas muy marcadas. Estos puntos de vista son muy difíciles de modificar, incluso rechazan informaciones o publicaciones contrarias a esa forma de pensar. De esta manera, esas comunidades se configuran como un espacio cerrado en el que se comparten contenidos enfocados a reforzar esa ideología común y se censura toda aquella publicación que ponga en duda la idea que defiende dicho grupo.

La polarización de la opinión pública tiene consecuencias muy negativas para el debate público también, ya que castiga aquellas posturas que tratan de buscar una opinión más racional y no coinciden con lo que promulgan ambos extremos. Esto da lugar a una radicalización del debate público, al fomentar los extremismos en detrimento de posturas racionales que enriquezcan dicho debate.

Para acceder al estudio completo, haga clic aquí.

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