En
la última edición de la revista IMAGEN empresarios argentinos debaten
sobre la conveniencia o el riesgo del silencio o de responsabilizarse
por la defensa de la economía de mercado. En los extremos están Eduardo
Eurnekián, dueño de Aeropuertos Argentina 2000 y Corporación América, un
holding diversificado con negocios de obras públicas: “Si bien todos
somos entes políticos, no podemos dejar que eso trasunte a la
organización. Para eso está el voto. El empresario no debe intervenir
directamente en la opinión pública”, dice Eurnekián.
En
el otro extremo, Juan José Aranguren, el CEO de Shell que se enfrentó
en soledad al gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, sostiene que
“es necesario que quienes estamos al frente de una compañía prestemos
atención a la construcción de los relatos que se instalan como “cosa
pública” para poder actuar en consecuencia, o incluso, anticiparse y
participar en la formación de esos relatos”.
Ante
el avance del gobierno sobre todos los sectores de la economía y su
nueva tendencia a la estatización de empresas privatizadas y a
intervenir en cada vez más detalles de la actividad privada, los
empresarios argentinos han demostrado, en general, una sorprendente
tendencia al silencio.
La
edición incluye una nueva edición del estudio de imagen empresaria que
realiza la revista IMAGEN con la consultora Fara & Asociados, de
Carlos Fara, que arroja un importante descenso en los valores que
sostienen a la economía de mercado en la sociedad. Aunque la gente sigue
valorando que las empresas son clave para generar desarrollo, el
estatismo ganó terreno como nunca.
El
sondeo del estado de la opinión pública sobre los valores empresarios,
iniciado hace 12 años con Carlos Fara, muestra una permanente tendencia
hacia el estatismo. El estudio, de alcance nacional, también muestra la
ausencia total de referentes empresarios para la opinión pública.
Fara,
que detecta, de todos modos, una ligera mejora de la imagen general de
los empresarios contra estudios anteriores gracias a la buena coyuntura
económica de los últimos años. El encuestador y analista político
observa que no es el mejor momento en el mundo para el empresariado: “El
mayor momento para el perfil alto de los empresarios en el mundo fueron
los 90. Ya hacia el final de los 90 se empezó a recomendar un perfil
más bajo. El mundo empezaba a demandar la menor exposición y ostentación
como valor. No es el mejor contexto para que se muestren públicamente
los que tienen más dinero. Yo soy de los que creen que esta tendencia en
la región y particularmente en Argentina se sostiene por lo menos un
lustro más, o sea todo el mandato de Cristina Kirchner”.
Sin
embargo, Fara recomienda a los empresarios que construyan su propio
“relato”. “Lo que falta es un relato que llegue a los afectos. A mí me
parece que el empresariado en Brasil tiene un relato que dice “nosotros
somos la locomotora de la economía”. De hecho el campo hizo eso, y por
eso ganó la pulseada por las retenciones en 2008. Ellos dijeron
“nosotros somos parte de la identidad argentina”.
“Si
mi comunicación es racional, porque explico lo que a mí me preocupa, en
lugar de decir “yo quiero un país de esta manera, que va a ser bueno
para todos”, no están encontrando el lugar en la vida de la gente”.
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