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Ley de medicina prepaga: otra vez la comunicación llegó tarde y descoordinada ante el avance del Estado

 

Claudio Belocopitt, de Swiss Medical: vocero extraoficial de las prepagas

La flamante ley que afecta seriamente el futuro de la medicina privada en la Argentina, aprobada la semana pasada sin votos en contra en la Cámara de Diputados, se convirtió en otra demostración de que la comunicación llega tarde en muchos sectores económicos argentinos, jaqueados por las regulaciones o el avance del Gobierno.

Ahora las empresas de medicina prepaga no podrán rechazar a pacientes con enfermedades preexistentes, su cuota quedará regulada y no podrán aumentarla a clientes de mayor edad, como hasta ahora. Las empresas argumentan que, de no atenuarse el impacto en la reglamentación de la ley, todo el sector entrará en riesgo de quebrar.

Ahora las prepagas tratarán de limar algunas aristas en su reglamentación, pero con una votación tan adversa no será fácil, y apuestan a la vía legal como última ratio. De estas empresas depende la salud de más de 4 millones de personas de clase media en Argentina.

La cámara que nuclea a las prepagas, CIMARA, cuenta con el prestigioso e influyente Roberto Starke, de Infomedia, como principal estratega de comunicación. Por el contrario, la defensa más visible la asumió el empresario Claudio Belocopitt, dueño de Swiss Medical, una de las principales actoras del mercado, que no pertenece actualmente a esa cámara.

CIMARA, que tuvo como vocero en los medios a su director, Federico Díaz Matte, contabilizó 18 impactos en la base de medios gráficos de Reporte Informativo. Belocopitt, en cambio, sin ninguna coordinación comunicacional con sus colegas de CIMARA, sumó 51 y tuvo amplia presencia en radio y TV, cuando el vocero de CIMARA prácticamente estuvo ausente de medios electrónicos. Fuentes del sector aseguran que la regla en CIMARA es la discordia, por eso es difícil que los empresarios del sector acuerden una política en común.

El asesoramiento de Belocopitt estuvo a cargo de la consultora del ex McDonald»s y Carrefour Orlando Molaro, que declinó hacer comentarios sobre la estrategia del empresario que, de hecho, se instaló en los medios como el verdadero vocero del sector.

Sin embargo, expertos en comunicación vinculados al sector salud tuvieron elogios y reparos ante la estrategia de Belocopitt. «Hubiese preferido como defensa en los medios a un médico o abogado. Belocopitt dio la imagen de un hombre de negocios que defendía su negocio», dijo en off the record un comunicador del sector, que inmediatamente acotó: «Hay que agradecerle a Belocopitt el haber puesto la cara por el sector y recibir los golpes, pero creo que no fue el vocero ideal».

Otro experto en comunicación del sector también tuvo elogios y reparos: «Belocopitt buscó una consultora que avalara su estrategia personal de salir a hablar a los medios. Es un empresario que ha demostrado en el pasado disfrutar de los medios de comunicación, lo que no es malo en sí. Fue vehemente y muy claro, pero quizás, para un tema tan sensible a la opinión pública, como la salud, fue un tanto demasiado vehemente».

El experto aclara que «la imagen usada es la correcta: con la nueva ley será como si cualquiera pueda comprar un seguro de auto después del choque y pretender que le paguen igual. Así el sector quiebra». Pero acotó que «no es fácil trasladar esa imagen para explicar que la medicina prepaga debe rechazar enfermos crónicos o preexistentes».

Claudio Belocopitt saltó a la notoriedad a partir de 2004, cuando su entonces flamante clínica Suizo Argentina albergó a Diego Maradona, que estaba al borde de la muerte por su adicción a las drogas. Desde entonces la opinión pública reconoce al empresario del grupo Swiss Medical a nivel masivo como sponsor y, de alguna forma, guardián de la salud del polémico ex astro de fútbol.

Los expertos del sector admiten que para las empresas de medicina prepaga es muy difícil salir a la opinión pública a reclamar que es justo rechazar a un enfermo crónico por ser muy costoso para el sector, o que es bueno que a un jubilado, luego de los 65 años, se le aumente la cuota porque se enferma más, aunque hubiese pagado durante décadas estando sano: dos de las regulaciones que afectan ahora seriamente a las empresas de medicina prepaga.

«Son temas demasiado complejos y difíciles de transmitir al público como para debatirlos en los medios dos semanas antes de que tenga que votar el Congreso. El issue debía ser abordado ante líderes de opinión y la opinión pública muchísimo tiempo antes», agregó una de las fuentes críticas del sector. El resultado está a la vista: ni los partidos más proempresarios votaron contra la ley, y hoy el sector, tal como dice la ley, está herido de muerte.

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