Daniel Valli, director general de Mora y Araujo, trabaja para los petroleros |
La cámara que agrupa a los petroleros argentinos está preocupada por su imagen, pero algunos de sus integrantes dudan si empezar el régimen o seguir así hasta que cambien las condiciones políticas. Las reservas de crudo del país caen constantemente por falta de inversiones, mientras que el precio de los combustibles sube permanentemente y ya se ubica entre los más altos de la región. Si bien esta situación es producto de la política de desaliento a las inversiones que lleva a cabo el propio Gobierno, y en el ascendente precio de los combustibles, es el propio Estado el que se queda con la parte del león de lo que pagan los argentinos en los surtidores, para la opinión pública, los petroleros son en parte responsables y, como en casi todos los países del mundo, está instalada la percepción de que «ganan mucho» y que son una industria que pone en riesgo de contaminación el medio ambiente.
Por eso la CEPH (Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos) contrató a Mora y Araujo Grupo de Comunicación para que realizara un diagnóstico de la opinión pública de acara a la industria petrolera y, a raíz de ese diagnóstico, basado en una encuesta a opinión pública y líderes de opinión, desarrollara un plan de acción comunicacional de cara al público general y, especialmente, a líderes de opinión de la política y los medios de comunicación.
No se pudo acceder al estudio, que se guarda bajo siete llaves, pero algunos integrantes de la cámara estuvieron dispuestos a compartir el diagnóstico y las internas petroleras en torno a sus problemas de imagen.
«Es impresionante lo poco que entienden a esta industria los periodistas, incluso los del área económica», dice uno de los asesores de PR de una empresa petrolera que está a favor de que se inicie una tarea urgente de esclarecimiento. «No logramos que entiendan que la plata de la nafta que cargan en la estación de servicio, va casi toda al gobierno nacional, ni que no invertimos, porque la Argentina está dispuesta a pagar el doble o el triple por el gas importado que por el local. Así no podemos invertir y esto vamos a tener que aclararlo el día que venga otro gobierno si queremos salir de las limitaciones energéticas de la Argentina», dice el ejecutivo.
Sin embargo, algunos de los más fuertes actores de la industria no están convencidos de que éste sea el momento propicio para salir a esclarecer a la opinión pública ni a líderes de opinión. «Es probable que tengan miedo a que se enoje el gobierno con ellos, ya que hay que aclararle al público que buena parte de la culpa en esta industria regulada la tiene el gobierno, por eso es probable que haya que esperar un tiempo hasta poder poner en práctica el plan de Mora para trabajar sobre la opinión pública del sector», sostiene la fuente, comprensiva de los temores de sus colegas ante un gobierno que suele ser vengativo con empresarios que hacen públicos reclamos, objeciones y disidencias.
El estudio revela también que la opinión pública sigue estando a favor de que las empresas de servicios públicos estén en manos estatales, aunque tolera la inversión privada en el sector petrolero. «Estos datos ponen nerviosos a los representantes de algunas empresas, ya que podrían ser interpretados como un aval a que el gobierno intervenga todavía más en un sector hiperregulado o directamente que estatice empresas, como YPF u obligue a más cambios de manos a favor de petroleros amigos».