
Algo inusual para el calmo mercado argentino es la “guerra” que se está llevando acabo en el campo de batalla mediático entre las empresas de medicina prepaga Swiss Medical y OSDE, y cada una maneja su artillería comunicacional: Swiss con su consultora MPR, del experimentado Orlando Molaro, mientras que OSDE tiene a su dircom, Víctor Cipolla, aunque también cuenta con la ayuda externa de un experto en comunicación de crisis, Gastón Garriga. [wcm_nonmember]
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La guerra se remonta a lo que Swiss Medical (y otras prepagas, en silencio) consideran una suerte de competencia desleal desde que OSDE debería un monto que podría llegar a los mil millones de dólares de un aporte solidario a un fondo estatal que las obras sociales sindicales han hecho hasta su extinción, en 2011.
Esta connivencia entre OSDE y los sucesivos gobiernos anteriores le habría permitido a la prepaga crecer más que sus rivales. La guerra tiene, obviamente, componentes políticos, ya que recién con el cambio de gobierno, la Superintendencia de Salud se decidió a intervenir para cobrarle la deuda a OSDE, impulsado el tema en los medios por Swiss Medical.
Fuentes cercanas a OSDE argumentan Swiss –que por otra parte le presta servicios con sus sanatorios a OSDE, estaría “celosa” a raíz de que a fin de año le arrebató la cuenta del gigante del supermercadismo Wal-Mart.
Sin embargo desde Swiss explican que sacaron a relucir el tema en octubre, luego de que descubrieran en qué juzgado había quedado la vieja demanda del Estado contra OSDE por ese aporte.
Lo cierto es que en los medios, Swiss viene ganando, porque la respuesta de crisis management de OSDE fue un clásico de lo que no hay que hacer: lenta y negacionista, hasta que luego de varias semanas la dirección de OSDE debió reconocer que la deuda existe y que algo va a tener que pagar.
Desde Swiss Medical, además de contar con la consultora de Molaro (ex Carrefour y McDonald’s), cuentan con el mediático presidente Claudio Belocopitt, que además de tener buenas relaciones con el actual gobierno de Mauricio Macri, viene avalado por otros rivales del mercado de la salud, celosos del crecimiento de OSDE, y especialmente varias obras sociales sindicales que debieron hacer el aporte al fondo solidario que OSDE no hizo, por considerarse “prepaga privada” en determinadas circunstancias, y obra social, en otras.
Por otro lado, OSDE tiene dos cartas fuertes para jugar: el superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, trabajó en Swiss Medical, y logró que el fiscal federal Gabriel de Vedia, a cargo de la Unidad Fiscal para la Investigación de delitos relativos a la Seguridad Social (Ufises), dictaminara que el superintendente Scervino debería apartarse de la denuncia y remitirla al Ministerio de Salud para definir el destino del reclamo.
Finalmente, otra carta ganadora para OSDE fue la noticia del acuerdo judicial por una deuda del Grupo Socma (de la familia del presidente) por una deuda con el Estado tan antigua como la de OSDE, con una importante quita y largos plazos de pago, que sienta un precedente para resolver el tema rápidamente y a bajo costo y así sacarlo de los medios.
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