Demandas de una
consultora a otra por presunto “robo de clientes” no son totalmente
novedosas en Estados Unidos y ya hubo un caso reciente similar (en
Australia Hill & Knowlton litigó por el mismo motivo contra ex
ejecutivos que se pasaron a la rival Edelman con cuentas y negocios),
pero lo que no tiene precedentes es que dos agencias de la “liga mayor”
se enfrenten en un juicio y que éste involucre a sus máximos directivos
en Estados Unidos.
En ambos casos: en Australia H&K contra
Edelman, y ahora Weber contra H&K Strategies, está en el centro de
la demanda una cláusula de desvinculación que obligaría a los ex
ejecutivos a esperar un año antes de trabajar agresivamente contra la
empresa desde la competencia.
Luce se había incorporado a Hill
& Knowlton hacía un año, mientras que Venturoni lo hizo hace apenas
un mes. Ambos habían trabajado antes juntos para Weber durante más de
una década, y no fueron los únicos pases de los últimos meses de Weber
Shandwick hacia Hill & Knowlton. En los últimos meses Hill &
Knowlton contrató por lo menos a otros dos altos ejecutivos de Weber
Shandwick: el vicepresidente senior Sergio Morales, en Nueva York, y la
vicepresidenta Anne Tramer, de Dallas.
Según el legajo de la causa, radicada en Dallas, Texas, Weber amenazó a Luce con demandarlo ya en diciembre último.
Hill
& Knowlton respondió en un comunicado por escrito firmado por su
directora externa Allison Cohen alegando estar “sorprendidos y
desilusionados por la acción legal” y que “estamos enfocados en
desarrollar una fuerte presencia en Dallas con un equipo talentoso y
experimentado. Hill & Knowlton es un lugar deseable para trabajar,
no necesita materiales de otros competidores, y no llama la atención que
la gente quiera trabajar aquí mientras hacemos crecer nuestra oficina”.
Weber pretende un juicio por jurados, y ambas partes se verán las caras en un tribunal el próximo 20 de febrero.
Entre
los cargos contra Hill & Knowlton están la apropiación de
información confidencial, como los detalles de los planes de
comunicación y presupuestos de las diversas cuentas. En el caso de
Venturoni, Weber revisó su computadora y habría comprobado que se dedicó
antes de marcharse a la competencia a recopilar información sensible.