SeaWorld fue duramente criticado por las condiciones en que tienen a sus animales, lo que llevó a una sensible pérdida en sus ingresos y en la asistencia del público. En respuesta, lanzó una nueva campaña enfocada en la transparencia y en el acceso a la información. La campaña incluye anuncios en TV y prensa y una iniciativa de medios sociales.
La más interesante de las tres campañas es la de medios sociales en Twitter, que animó a los escépticos a preguntar usando el hashtag #AskSeaWorld (#PreguntaASeaWorld), para luego responder a través de su sitiowww.ask.seaworldcares.com. En teoría, era una gran idea; los clientes podrían preguntar sobre algo que habían escuchado y SeaWorld tendría la oportunidad de aclarar los conceptos directamente.
Si sólo miramos a las métricas provistas por la Sociedad Norteamericana de Relaciones Públicas, la campaña fue un éxito; llegaron a miles de personas, tuvieron muchas interacciones y las menciones llegaron a las nubes. Lamentablemente para SeaWorld, las apariencias, a veces, engañan. El “éxito” de la campaña se debió a los críticos y su ‘secuestro’ del hashtag #AskSeaWorld. Los críticos de las prácticas del parque acuático aprovecharon la oportunidad e hicieron preguntas irónicas hasta lograr que el hashtag sea tendencia en Twitter.