
Suman tres los gurúes ecuatorianos en la comunicación de estas legislativas de medio término en Argentina. Obviamente, Jaime Durán Barba es y sigue siendo el asesor del presidente Mauricio Macri y tiene bajo su batuta la estrategia general de todas las campañas, particularmente la provincia de Buenos Aires.
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Pero en esta campaña se deberá dividir en dos, porque Elisa “Lilita” Carrió, el arma secreta que permitiría un cómodo triunfo del oficialismo (aquí con el curioso nombre de Vamos Juntos y no Cambiemos) no lo puede ni ver a Durán Barba: el asesor en la ciudad autónoma será su socio y coautor, Santiago Nieto. La publicidad está a cargo de Carlos Pérez, de BBDO.
Pero la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, precandidata a senadora, también tiene su asesor ecuatoriano. Se trata de Vinicio Alvarado Espinel, asesor del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Es el que le organizó la nueva estética y el discurso más llano y menos pomposo que mostró la ex presidenta en el acto de lanzamiento en el miniestadio de Arsenal frente a 22.000 personas.
Según expertos en comunicación política argentinos que trabajaron en la campaña del heredero de Correa, Lenin Moreno, “Alvarado Espinel es de los buenos”. Y conoce el terreno porque fue uno de los responsables del casi empate de Daniel Scioli en el último tramo de las presidenciales de 2015, cuando las encuestas vaticinaban una derrota de más de 5 puntos y lo revirtió en desventaja de apenas 2 puntos.
En Ecuador se duda de su título de licenciado en comunicación, pero no de su efectividad: Lenin Moreno perdió la primera vuelta, y –aun con denuncias de fraude- Alvarado dio vuelta la elección en la segunda vuelta.
Alvarado también asesoró en el último tramo del ballotage a Daniel Scioli y fue el estratega detrás de la “campaña del miedo”, que le permitió al ex gobernador bonaerense recuperar bastante terreno perdido y conseguir una derrota más digna.
El que se quedó sin “gurú” comunicacional es Sergio Massa, que con su nueva marca 1País arriesga fuerte a una banca de senador, aunque las encuestas hoy lo dan tercero: el español Antonio Sola se distanció luego del 2015 por diferencias de dinero, y el peruano-norteamericano Sergio Bendixen falleció semanas atrás en Miami.
La posta del asesoramiento estratégico la tomó el principal encuestador de la campaña, Hugo Haime, un experimentado consultor político con muchas campañas a cuestas. La campaña publicitaria, que está por arrancar, estaría en manos del creativo Darío Lanis.
Haime tiene el mayor de todos los desafíos, ya que las encuestas más creíbles lo dan muy lejos de dejar atrás a alguno de los dos contendientes de la punta: los candidatos de Cambiemos y Cristina Kirchner. Sin embargo la apuesta es que el enorme rechazo que siente la mayoría por la ex presidenta sumado al descontento por los magros resultados económicos del gobierno de Cambiemos más el flagelo de la inseguridad en el Conurbano podría lograr que muchos de los votantes del massismo y casi todos los electores afines al peronismo no kirchnerista opten por Massa como herramienta para dejar a la ex presidenta sin los fueros que traen consigo la banca en el Senado. ¿Misión imposible?
Sin embargo el papel más difícil lo tiene el ex ministro kirchnerista Florencio Randazzo. Las encuestas lo ubican cuarto y hoy debajo del 10 por ciento, a pesar de ostentar el sello tradicional del Partido Justicialista. Su jefe de campaña es el también ex ministro K Alberto Fernández, que siempre aseguró que entiende de comunicación política.
Randazzo no cuenta aún con agencia de publicidad, sino con entendidos que lo ayudarán en los mensajes: “Florencio es el artifice de su propia estrategia”, dicen en su entorno.
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