Un sondeo al sector muestra que todavía hay expectativas optimistas para la segunda mitad del año en el negocio de PR y Asuntos Públicos. Anhelos del 25, mayoritariamente incumplidos: bajó la demanda de sus servicios, y muestran poca intención de sumar nuevos colaboradores, pero -en general- mantienen firmes los fees. Quejas por la lentitud en los pagos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, prometió en abril que «los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas». Un sondeo de este servicio hecho en junio a líderes del sector de la consultoría en PR y Asuntos Públicos revela que el mercado argentino muestra que los dueños de agencias no vieron llegar todavía ese ansiado momento durante el primer semestre del año, pero la encuesta también indica que la esperanza de que eso sí pase en el segundo semestre todavía se mantiene mayoritaria.
Si se compara la realidad de lo que expresan los consultores ahora con lo que habían pronosticado a fin de año en este servicio para el 2026, el panorama se ve frustrante, y las expectativas de repunte bajaron un poco: dos tercios esperaba a fin de año que el negocio iría mejor. Hoy agrupando a los que dicen que les fue “bien, tal como esperaba” más los que sostienen que les fue “mejor de lo que esperaba” se llega a apenas 20 por ciento de consultores “felices”.

De todos modos, el 52 por ciento espera que el negocio mejore (33 por ciento) e incluso 19 por ciento cree que “sigue bien”. A esa mayoría se le puede sumar que 14 por ciento cree que “sigue pasable”. El tercio restante se divide entre que empeora, que sigue mal o no sabe.
De hecho, algo más de la mitad cree que la demanda de sus servicios está peor o “igual de mal” que el año pasado.
Por eso las perspectivas para incorporar colaboradores no eran muy positivas en el sondeo de junio: dos tercios espera mantener sus staffs, y se igualan en 14 por ciento los que esperan desvincular con los que apuestan a sumar fuerza laboral o colaboradores free lance.
La buena noticia es que para dos tercios, el nivel de fees no bajó contra el año pasado, pese a que la inflación siguió horadando ingresos en el primer semestre del 26. Para el 19 por ciento, bajaron, mientras que para el diez por ciento, incluso mejoraron.
También es una -previsible- queja generalizada la irregularidad en la cadena de pagos: casi la mitad dice que están “más irregulares y lentos”, a los que se suma oro diez por ciento que sostiene que la cobranza está “demasiado irregular”, aunque algunos sostienen que no se puede generalizar.
