
Mientras que el mes pasado muchas compañías se retiraron de la conferencia Future Investment Initiative de Arabia Saudita, en Riyadh, en medio del furor global por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi —incluyendo a la agencia de PR Gladstone Place y la firma de lobbying The Harbour Group—, tres consultoras de management norteamericanas permanecen asistiendo al príncipe Mohammed bin Salman luego de desempeñar roles críticos en la campaña para consolidar su poder.
Booz Allen Hamilton entrena a la Armada de Arabia Saudita mientras ejecuta un bloqueo en la guerra en Yemen, un desastre que ha amenazado con hambrunas a millones de personas. Además, recientemente firmó un acuerdo para mejorar las habilidades de los expertos en ciberseguridad del reino.
[wcm_nonmember]
[/wcm_nonmember] [wcm_restrict plans=’estudiantes, extranjeros, premium, free’]
La agencia McKinsey produjo un informe que puede haber ayudado a la ofensiva contra disidentes. El trabajo de McKinsey en el reino creció de dos proyectos saudíes en 2010 a casi 50 el año siguiente y siguió acelerándose, a casi 600 proyectos de 2011 a 2016.
El año pasado, McKinsey compró una consultora saudí con conexiones políticas, y agregó 140 empleados a los más de 300 que ya se tenía en la región, lo que evidencia su compromiso con bin Salman.
Por su parte, Boston Consulting Group asesora a la fundación del Príncipe Mohammed. En un comunicado, BCG dijo que su trabajo se centra en «contribuir positivamente a la transformación económica y social» del reino y que la compañía ha rechazado cualquier trabajo que vaya en contra de ese principio.
Los consultores que pretenden ayudar a los gobiernos autoritarios desde adentro a menudo ceden ante el deseo de preservar sus lucrativas tareas, dijo Calvert W. Jones, profesora de la Universidad de Maryland que estudia el papel de los consultores en Medio Oriente.
«Le restan importancia «, dijo. «Su temor es que, si hablan honestamente al poder, serán rechazados».
La oleada de negocios para BCG, McKinsey y Booz Allen también se debe a la necesidad de expertise del Príncipe Mohammed para impulsar sus propuestas para modernizar el país. Su dependencia de los consultores es tan grande que algunas de las empresas tienen personas integradas en la corte real para responder rápidamente a las solicitudes, según tres consultores que han trabajado para el reino, según el New York Times.
[/wcm_restrict]