
El CEO de Edelman, Richard Edelman, pidió que la industria de relaciones públicas adopte un nuevo conjunto de principios éticos que reemplacen a aquellos que emanan de las asociaciones comerciales, luego del colapso de Bell Pottinger, la agencia que trabajó para numerosas dictaduras, el régimen kirchnerista argentino, y recientemente provocó una “grieta” social en Sudáfrica con una campaña de PR.
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En ese sentido, dijo que las directrices individuales de las organizaciones «no protegen el comportamiento ético» y «no pueden evitar lo que sucede en el punto vulnerable» de las relaciones públicas.
«Este conjunto de estándares de relaciones públicas ya no será suficiente. Debemos hacerlo mejor. Necesitamos un conjunto de principios que sean universales, consistentes y bien entendidos en toda la industria. Ha llegado el momento de adherirse a un solo conjunto de normas sólidas y de hacer que toda nuestra gente se comprometa con esto», dijo a PRWeek Edelman.
Edelman describió cuatro principios a seguir por la industria, conocidos como el «PR Compact». Llamó a las empresas a insistir en la precisión, exigir transparencia a los clientes, participar en el intercambio de ideas libre y abierto y exigir que todos los empleados realicen un curso online gratuito de capacitación en ética. Edelman también pidió la formación de una coalición liderada por el Consejo de Relaciones Públicas y la Page Society para servir como organismo de vigilancia de la industria en los Estados Unidos y para asociarse con otros grupos de todo el mundo en busca de un estándar global.
«El PR Compact garantizará que las PR tenga un rol en guiar la transformación de los negocios. Es la forma en que lucharemos por el futuro. Nos ayudará a avanzar en nuestro objetivo más importante: una población mejor informada», dijo.
La ética de la industria de las comunicaciones ha estado bajo escrutinio debido a la caída de Bell Pottinger, luego de que la firma con sede en Londres fuera acusada de realizar una «campaña secreta de desinformación» en nombre de Oakbay Investments, que inflamó las tensiones raciales en Sudáfrica. La Asociación de Relaciones Públicas y Comunicaciones británica inhabilitó a Bell Pottinger durante cinco años. La firma se declaró en proceso de quiebra poco después.
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