“Si haces tabaco, podés hacer cualquier cosa”. La frase, de la película Gracias por fumar -un must para cualquier aspirante a trabajar en comunicación y lobbying en cualquier parte del mundo- la pronunció el lobbyista Nick Naylor (Aaron Eckhardt), y describe a la perfección el grado de dificultad que había adquirido a nivel mundial en los 90 defender ante la opinión pública y todo tipo de stakeholders a la industria tabacalera.
El miércoles partió a los 87 años uno de los máximos exponentes locales de esa industria, el abogado Jorge Basso Dastugue: con él se fue uno de los primeros lobbyistas profesionales que trajo a la Argentina la gestión de intereses moderna desde su tradicional trabajo de Asuntos Públicos para la tabacalera Nobleza Piccardo, de la británica B.A.T.
Durante los 80 y 90, Basso Dastugue y su ”eterno” rival Jorge Vives, de la norteamericana Philip Morris -en Argentina Massalin Particulares- competían y a la vez colaboraban para defender a una industria que se fue convirtiendo en cada vez más controvertida: la del cigarrillo. Desde la década del 90, en todo el mundo crecieron las voces que señalaban al tabaco como responsable de muchos daños a la salud, y avanzó una prohibición mundial a la publicidad del tabaco y el patrocinio de actividades deportivas. En ese ambiente, la tarea de comunicación y asuntos públicos de Basso Dastugue y Vives se volvió crucial para la supervivencia de esas empresas.
Retirado de Nobleza, Basso Dastugue y su hijo, Jorge Jr., crearon la consultora de PR y Asuntos Públicos que lleva su nombre y con la que transmitieron su expertise a otros sectores controvertidos o asediados por protestas, como agroquímicos con Profertil, productora de fertilizantes en Bahía Blanca, la industria del plástico y de adhesivos.
Su hijo Jorge continúa la tarea de la consultora que fundó con su padre y que está por cumplir tres décadas.
Rogamos una oración en su memoria.
