
Si para la izquierda éste es el gobierno de los CEOs, porque el presidente argentino Mauricio Macri y varios de sus colaboradores vienen del empresariado, el debate que se instaló en los departamentos de comunicación de las empresas parece un déjà vu de los años oscuros del kirchnerismo, cuando los empresarios eran culpados del desastre económico armado por el propio gobierno: hoy los empresarios también se sienten culpados por el gobierno por la falta de resultados de la política económica.
Por eso luego del insólito intercambio mediático de diatribas del “gobierno de los CEOs” con los CEOs de las empresas, los ejecutivos de comunicación y consultores de PR opinan que llegó la hora de que los empresarios salgan a participar del debate público.
Una encuesta realizada por este servicio a un panel altamente representativo de expertos en comunicación arroja que casi dos tercios (63%) de los profesionales de comunicación ven que hoy el perfil mediático y público de los empresarios, luego de casi 30 meses del gobierno de Cambiemos, está igual o incluso es más bajo que durante el kirchnerismo, que se caracterizó por un cobarde silencio ante la destrucción económica que llevaron a cabo Néstor y Cristina Kirchner luego de la ya devastadora devaluación y default del presidente Eduardo Duhalde. Solo el 36 por ciento lo ve más alto.
Esta encuesta llega justo en momentos en que los empresarios vuelven a debatir cómo participar en el debate político. No solo se plantean si contestar a retos de funcionarios del gobierno, como el del ministro de Producción Francisco Cabrera, que dijo que “dejen de llorar” cuando expresaron reparos por la mayor apertura a importaciones. La gran pregunta es qué perfil asumir en el debate político en un momento en el que el país parece estancarse al no lograr un ambiente más apto para los negocios.
Dos tercios de esos profesionales juzgan que el perfil del empresariado en el debate político y social de la Argentina es demasiado bajo y sólo 22 por ciento lo considera “adecuado” a las circunstancias. El 83 por ciento considera que sus empresas deben participar activamente en el debate político, y el 60 por ciento opina que deben contestarle abiertamente al gobierno y sus reprimendas públicas.
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Aparentemente no les resulta fácil convencer a sus jefes de que se animen a salir al escenario.
El gobierno probablemente esté esperando de esta pelea una importante ganancia en imagen pública, particularmente un mejoramiento de la curva que más lo preocupa: el “gobierna para todos o gobierna para los ricos”, que empeoró desde la reforma previsional de diciembre. Los empresarios argentinos, como lo muestra claramente la última encuesta de CIO en Argentina, Chile y Colombia, son mal valorados por la sociedad, así que son un blanco ideal para bajar la curva del «gobierna para los ricos».
Sobre el perfil que debería tener la respuesta al gobierno, el 58 por ciento cree que debe “contestar al gobierno abiertamente y participar del debate político”. El 38 por ciento, en cambio, cree que la respuesta debe ser de perfil bajo y fuera de los medios y el debate público.
Pero ni el gobierno ni los propios empresarios se dieron cuenta de que se precisan unos a otros.
Al gobierno le convendría que las empresas sean mejor valoradas para poder pedirles que salgan al debate público a defender las iniciativas de “reforma permanente” que había presentado el presidente Macri en noviembre y que quedaron en el olvido ante urgencias políticas distintas. Un ejemplo de lo mal que funcionó esa cooperación gobierno-empresas fue la hoy casi olvidada reforma laboral: el gobierno explicó públicamente poco y nada, sin embargo los sindicatos, el peronismo, la izquierda y hasta el Papa Francisco salieron con los tapones de punta con los clásicos clichés de quita de derechos y conquistas sociales, explotación, contratos basura, etcétera.
El gobierno no coordinó con los empresarios -ni estos se ofrecieron voluntariamente- para instalar en la opinión pública los beneficios que tendría para la economía en su conjunto que se levante de una vez el cepo laboral argentino. En materia de comunicación, el gobierno prefiere manejarse solo, y los empresarios están más felices cuando nadie les pide salir de su tan querido bajo perfil. Quizás el gobierno tampoco vea la necesidad de acelerar un poco más el gradualismo.
Otro rol que podrían cumplir los empresarios con algo de mejor imagen es ayudar al gobierno a lograr el “cambio cultural” en un país que a dos años y tres meses del gobierno de Cambiemos sigue tan estatista “como desde hace 20 años”, según la última encuesta de Analía del Franco.
Es imposible imaginar una política efectiva para reducir el peso del estado en la economía, si no hay consenso social de que sería bueno que las empresas tomen el rol protagónico de la economía.
Pero para que la sociedad acepte que las empresas deben tomar el rol protagónico que tienen en toda economía capitalista moderna, es preciso que mejoren su imagen urgentemente. Y eso está lejos, según los resultados de la siguiente encuesta, descrita en la próxima nota. Ahí los profesionales en un 70 por ciento acuerdan con la necesidad de que los empresarios precisan tener más voceros de alta credibilidad para debatir públicamente.
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