
Fiel a su estilo, el periodista y conductor Jorge Rial usó su cuenta de Twitter para despertar sospechas graves sobre la línea aérea Flybondi entre sus más de 3,5 millones de followers por su promoción de vender pasajes a $1: “Estamos lavando disculpen las molestias”, publicó linkeando a una nota periodística que daba cuenta de la campaña marketinera de la low cost argentina e insinuando que la oferta tan generosa debía llevar a la sospecha de lavado de dinero, un delito muy grave.
Lucía Ginzo, directora de Relaciones Institucionales de Flybondi, y Uriel De Simoni, el social media manager, tenían ante sí las opciones clásicas de comunicación de crisis: enviarle al periodista una carta documento, publicar un comunicado con un encabezado leguleyo del tipo “ante las graves acusaciones…” o directamente ignorar la irresponsable insinuación, algo que muchos asesores de PR quizás hubiesen aconsejado.
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Pero optaron por una solución twittera inusual que parece estar convirtiéndose en tendencia en la comunicación corporativa en las redes sociales: tomarlo con la misma poca seriedad del propio twitt del polémico periodista de chimentos.
Así le contestó con humor: “Sr. Rial, a qué se refiere con «lavado»? Será en referencia a que nos estamos poniendo lindos porque hoy se cumple 1 año del Aeropuerto #ElPalomar?”
La respuesta candorosa desarmó a Rial, y muchos de sus propios seguidores reaccionaron enojados con el periodista por la absurda insinuación de lavado justo cuando la empresa estaba dándole a más gente la posibilidad de acceder a pasajes aéreos. El microescándalo humorístico llevó a que luego se publicaran más notas en los medios explicando “el truco” detrás de esa oferta, que en realidad se limita a muy pocos asientos en algunos vuelos, de manera que le sirven a la low cost para generar conversación, impacto mediático y viralización en las redes sociales, llevar tráfico a su web y acercar nuevos clientes sin perder dinero.
Incluso la polémica en torno a la velada acusación de Rial le sirve para generar impacto en la opinión pública y destacar el “mensaje low cost”: es probable que Flybondi haya terminado ganando con la escandalosa insinuación de Rial.
Cabe acotar que si bien Flybondi no es la única low cost del mercado, y ni siquiera la única que tiene esa oferta (JetSmart también ofrece pasajes a 1$) es la que más impacto mediático logra desde su accidentado arranque y el hecho de que opositores al gobierno del presidente Mauricio Macri afirmaban sin pruebas que la empresa aérea estaba vinculada al ex vicejefe de gabinete Mario Quintana.
Para Flybondi, Twitter ya era un lugar donde desatar el humor y la creatividad desde una campaña en la que se ofrecía ayudar a bajar el gasto público ofreciendo a los legisladores que cambien la costosa Aerolíneas Argentinas por Flybondi en medio de un escándalo por la reventa de pasajes sobrantes de diputados y senadores y el debate por el déficit fiscal crónico de Argentina.
La campaña tuvo gran repercusión mediática, como así también un simpático intercambio de chicanas por twitter cuando su rival JetSmart empezó a volar desde El Palomar.
Pero también Netflix mostró que su community manager tiene instrucciones de ser irreverente y simpático en Twitter.
Cuando el kirchnerismo lanzó una absurda campaña contra Netflix (#ChauNetflix) proponiendo un boycott porque un periodista K, Mempo Giardinelli, supuso que la plataforma norteamericana estaba produciendo la serie sobre la corrupción del régimen kirchnerista ideada por el periodista Jorge Lanata, el portal de cine y series contestó en tono tan poco serio como la información falsa de los kirchneristas: “Hey. Para evitar malos entendidos, Netflix no estuvo ni está involucrado de ninguna forma en Codicia del Sr. Lanata. No crean todo lo que leen. En lugar de #ChauNetflix, #HolaFalsoRumor”
Pero la respuesta no logró calmar los ánimos de todos los nerviosos militantes kirchneristas que imaginaron que Netflix haría con la serie “Codicia”, de Lanata, que ficcionaba la escandalosa saga de bolsos llenos de dólares de las coimas de la obra pública descriptas en la causa de “Los cuadernos” algo similar a la serie O mecanismo. Esa serie brasileña de Netflix reconstruye el escándalo del Lava jato que terminó con el ex presidente Lula preso.
Inmediatamente los militantes kirchnerista acudieron a la red para pedirle a Netflix que negara más explícitamente que no mostraría en su pantalla la corrupción kirchnerista, y la plataforma de videos respondió con graciosos gifs, como este.
De todos modos, a la conversación se sumaron también antikirchneristas que increparon a la plataforma de cine y series porque no entendieron por qué tanto énfasis de Netflix en asegurar que no pasarían la serie de Lanata sobre la corrupción peronista, que -de paso- apenas se estaría empezando a rodar.
Netflix también sacó provecho de otro episodio twittero, con gran repercusión mediática, en el que un usuario le preguntó con un chiste de doble sentido a la Real Academia de España “La siguiente es una duda muy frecuente entre nosotros los usuarios de Twitter. Quisiéramos saber si ‘Te invito a mi casa a ver Netflix’ se escribe con G o con J. Desde ya, muchas gracias». Además de contestar la Real Academia, que entendió claramente de qué se trataba el chiste -lo que generó un enorme revuelo viral y mediático – Netflix también se sumó a la viralización con chistes propios para aprovechar la oportunidad que le dio el usuario @LuciooFerreyra.
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